TORNILLO. Espolón Sol y Sombra. Norte.

Este mallo tambien pertenece al grupo de los olvidados. Está en el extremo,

a la derecha de la Peña Don Justo y cerca de la senda que va a la “Ferrata”. 

Tiene una via normal por el collado. Rabadá, M.Bescós, Montaner. 1952.

Otra por la cara Este (con algo de Norte) via Pepón. Maza y Serrano.1971.

Y la cara Oeste. Berges, Prado, Morente y Orús. 1976.

La normal después de la primera, se hizo seis veces hasta 1957, una hasta

1961 y otra hasta 1963, luego ninguna hasta el fín del libro en 1969.  Los

dos libros que le siguen, no los he podido rastrear por estar desaparecidos.

No obstante en el primero, ya se vé como las visitas al mallo van decayendo

¡Vamos! lo normal que ha ocurrido -en estos  últimos treinta o cuarenta

años- con los mallos pequeños o alejados del pueblo.

Este mallo tiene buen dibujo. Aunque desde el oeste es muy ancho, desde el

norte, aproximación o Peña Don Justo se le vé airoso, está formado como

si fueran tortetas de Ayerbe apiladas una encima de otra. Y es más ancho

por arriba, que por enmedio y base. Si estuviera junto al pueblo, se haria

continuamente.

Le pregunto a Carlos Maza por su via y me dice que no sabe si se repitió.

Y ante la misma pregunta a Orús, me dice: Que el Guirles con un compañero

y no recuerda más. Es posible que pudiera haber alguna repetición, pero no

muchas y en esta última época, por supuesto que ninguna.

Yo estuve en la normal en 1961 pero no recuerdo ni por donde se iba al

collado.

Así que en éstas estamos, hace un tiempo, ya dije que Jesús y yo no

teníamos remedio, pero es que particularmente noto que se me ponen los

ojos cariñosos, con los mallos escondidos, los rincones olvidados, los

collados en los que nunca he estado, o no me acuerdo, las canales que no sé

donde terminan, ni qué se verá desde allí. Y con cualquier pizca de terreno

que de joven no me interesaba o directamente despreciaba por las urgencias

de la lista de prioridades que teníamos.  Ya sé que me estoy refiriendo a una

porción mínima de territorio, que esto no es la península del Labrador, pero

todavia no lo conozco del todo y mientras quede algo me lo voy a pasar bien

Un dia de finales de Abril andando por debajo de los Fils, traté de acercarme

a las paredes del Tornillo. No habia camino ni senda, todo bosque, tuve que

apartar ramaje, bracear y romper las ramas secas de los árboles caidos por

el incendio y luego podridos por el agua. Desde la senda de la Ferrata, me

costó media jornada tocar pared.  Se me quedó en el ojo un espolón que

trepaba panza tras panza y contra más arriba, mas gordas y desplomadas.

A los tres dias de este paseo estábamos Yarza y yo, metidos en harina.

Aunque pasamos el bosque mojado de dias anteriores, salvo los cuatro o

cinco primeros metros, no hubo problema. La roca seca y sana nos

proporcionó una buena escalada exploratoria. Hicimos una tirada de mas

de cuarenta metros, (quedó montada) llegando a una amplia cornisa donde

 montamos reunión y rapel que queda ya como definitivo.

Volvimos a casa con una primera  impresión buenísima. Aquello prometia.

Pero como todo no puede ser felicidad, empezaron a torcerse algunas

cosillas..  Ajenas a la propia escalada, que continuaba prometiendo bastante

En la conversación me comentaba Jesús que esta via habria que resolverla

en el mes de mayo, contando con que todos los fines de semana no podria

venir, a mí me parecia bien no meternos en meses de calor y más en la zona

de extraplomos que orientan un poco al oeste y por la tarde el sol se torna

inclemente.

Pues bien, estamos a primeros de mayo y ” la primera en la frente”, nos toca

lluvia, solo son goteos intermitentes, pero lo suficiente como para ni tocar

la patinosa pared..

Volvemos cuando Jesús puede y hacemos una segunda tirada corta y luego

atacamos una pared extraplomada en dirección a las panzas, pero queda

abortado por una abundante  tormenta. No nos mojamos mucho porque la

reunión la tenemos debajo de un techo a escuadra. El auténtico remojón

nos lo damos al encontrarnos a pie de via, zapatillas y ropa totalmente

mojadas y cruzar todo el bosque que está impregnado. Ese dia Jesús

conduce el coche con los gatos, que es el calzado mas seco que le queda.

http://www.youtube.com/watch?v=A2VR52mx_8Y

http://www.youtube.com/watch?v=PH09sEZEoZ4

Al descolgarme un poco rápido del extraplomo, para refugiarme de la

tormenta en la reunión, me lesiono un poquito el hombro y dos dias despues

en casa, me aparece un dolor de riñones que va en aumento.    Bien, otro

factor.     Ahora, un dia no puedo salir por el dolor, otro no puede Jesús,

cuando puede Jesús y yo me aguanto el dolor, no se puede por la predicción

del tiempo. Y es que después del remojón, miramos al cielo de reojo.   Total,

que se nos ha agotado Mayo y en Junio ya me había avisado Jesús que no

podia porque tenia que cosechar cerezas.  Y otras obligaciones.

Con paciencia fui negociando el paso de los dias y gestionando mis variados

dolores de espalda hasta que el último fin de semana de Junio, pude, pudo,

pudimos escamotear un dia a la obligación y logramos tocar cima.

Tremendas panzas…  Muy aéreo.  Emocionante.

A la semana siguiente, primeros de Julio, volvemos, limpiamos, montamos

un buen rapel de cima y recogemos material.

145 MEZALOCHA. Peña del moro. Via Goito.

145 son los años que sumamos Angel Lopez y un servidor y el cuatro de

Mayo trasladamos nuestros huesos a esta mítica vía, mítica por las veces

que no se subió. Al contrario de otras clásicas que se suben

constantemente.

La historia de esta via comenzó en algún momento de 1957 con Antonio

Lacasta, Jesús Mustienes y yo mismo. Teníamos 16 o 17 años, muchas ganas

y mucho despiste. Ibamos a intentar hacer la Peña del moro, que así se

llamaba la Peña y la única via que habia en aquel entonces (J.A. Bescós,

Angel Lopez y Esteban de Pablo, 1954). Andábamos por la base a la busca de

una chimenea seguida de una fisura, cómo nos habian contado y pasándonos

de largo sin verla, encontramos otra chimenea que podia ser la que

buscábamos. Sin más comienza Mustienes haciéndose la primera tirada, en

la segunda, ante un estrechamiento y no pudiendo clavar, pidio un paso de

hombros, subió Lacasta y sin ningún seguro le hizo el paso de hombros,

Mustienes siguió hasta que hizo reunión, pasando una cuerda de cáñamo,

alrededor de dos bloques empotrados. Esta tirada la hizo sin ningun clavo.

Llegamos nosotros y un pelin espantado intento meter una clavija en fisura

que parece ciega, pero que a base de insistir, entra entera.  Comienzo la

tercera tirada que va desde los bloques con cáñamo y clavija, hasta un árbol

seco que se ve en lo alto de la pared.  Y aquí comienza el baile. Un comienzo

de tirada engañoso, porque empieza suave con un espolón tumbado con

buenas presas aunque alguna suene a hueco. En ese terreno pongo un clavo

que todavia está hoy en dia. Fabricación propia. A partir de ahí, las presas

se convierten en agujitas romboidales que apenas se sostienen unas a otras,

es un reguero blanco (el resto es rojizo) en terreno vertical y tendiendo

hacia la izquierda y alejándose del ansiado árbol. Entro en ese terreno, con

los pies siempre pisando plano las puntas de aguja y nunca de lado, para que

no se desmoronen. Las manos nunca cogiendo las presas de frente, sino de

costado en el colladito entre agujita y pared con los dedos índice y corazón.

Trato de meter un clavo, pero todas fisuras se abren, sigo subiendo hasta

que consigo poner uno, no me parece bueno, pero es lo que hay.  Cuando

estoy dos metros por encima, el clavo se sale solo con el movimiento de la

cuerda. Tarde para destrepar, continuo y cuando puedo pongo otro clavo al

que le vuelve a pasar lo mismo, se sale.  A estas alturas, me veo muy lejos de

la reunión y mi propósito ya no es subir, pero sigo subiendo para ver si

puedo meter un buen clavo y bajarme de él.  He llegado a un punto en el que

desaparecen las agujitas blancas y una pared rojiza y extraplomada me

cierra el paso y tengo el árbol a mi altura pero muy a la derecha.  Sigo sin

poder meter nada y la travesia me parece casi imposible. Pero no pierdo

muchos segundos en pensar.  Comencé a pasar y cuando ya no pude

aguantar me lancé hacia el arbol, enhebrando con los dos brazos una raiz

que salia y entraba en la pared. Subí por ella hasta el tronco y me puse a

caballo en él.   Estrechamente empotrado entre el tronco y la pared, a

horcajadas, los pies colgados de cara al vacio, después del agobio, aquello

me parecia un trono de dioses. Aunque atrapado en la estrechez, ni siquiera

pensé en volverme cara la pared y meter un par de clavos aprovechando la

mejor fisura y la mejor roca que habia en toda la Peña durante un par de

metros. Asi que grité ¡¡reunión!! y pasándome la cuerda por la cintura me

dispuse a recuperar a Lacasta, que comenzó a subir.   Los primeros metros

hasta el clavo, todo discurrió normal, pero cuando entró en las agujitas

blancas, aunque vió el panorama, no le prestó la suficiente atención, como

suele ocurrir cuando se va con cuerda por delante. La consecuencia fué que

se despegó de la pared por dos veces con las presas de manos y pies,

causando estruendosos desprendimientos. Mustienes que estaba protegido

al final de la fisura-chimenea, no vió las piedras, pero las oyó y juraba y

perjuraba que le habian pasado a milímetros de el.  Esto anunciaba como

iba a terminar el asunto. Desde su posición en la reunión no se veia la pared,

pero aun así decia “yo no pienso subir por ahí”. Mientras Lacasta consigue

llegar al árbol y nos amontonamos en el. Consultamos con la reunión de

abajo. ¡¡Bueno, qué!!  Que qué, que os bajais ¿no?. Los del arbol despistando.

“Falta poco”.  El de abajo. Yo por ahí no pienso subir..  Así que, todos de

acuerdo.  Pasamos la cuerda por el tronco y rapelamos hasta la reunión de

Mustienes, al que ya le habia vuelto el color, junto con la tranquilidad.

Y de allí bajamos pasando la cuerda solo por el agujero de la clavija.  Los

rápeles entonces no tenian mucha sofisticación.

En Zaragoza ya descubrimos que aquello no era la via de la Peña del moro.

Después hubo alguna intentona de encontrar compañero para volver, pero

no hubo fortuna, ya que el episodio se propagó, con grandes dosis de

fabulación y ya no salió ningún voluntario…

Aproximadamente cuatro años despues tuve un accidente y estuve una

docena de años apartado de las paredes.

Como la vida sigue, fué apareciendo gente nueva, unos “jóvenes látigos” de

entre ellos Valentin Asensio y Fernando Orús, que cogieron un dia y dijeron,

vamos a ver esa via, si tiene brujas o solo son batallas de abuelos.  Pues

fueron y la subieron. La primera parte (dos tiradas) hasta la reunión del

cáñamo lo hicieron por donde nosotros, aunque cambiaron de sitio la 

reunión. Y de aquí al árbol, no tocaron las agujas blancas y desde el clavo 

que quedó y aún está, fueron directos hasta el arbol en artificial. Usaron el

árbol de reunión pero tuvieron el  buen sentido de clavar la reunión usando

la buena fisura y desde allí en artificial y luego en libre llegaron a la cima.

Esto ocurrió en 1986.    29 años después de la primera llegada al arbol.  Que

se sepa, no hubo ningún intento entre medias. Ni tampoco ninguna

repetición después de ellos.  Aparte de nosotros y ellos que la terminaron,

la via estuvo inédita más de cincuenta años. Hasta que hace dos o tres,

Cintero propuso darle equipación porque pensó que era una pena que

estuviera tan olvidada. Fue con varios compañeros, Orús, Lacasta..y quedó 

lista alternando clavos y paraboles. Ultimamente Cintero se ha convertido

en guia y propagandista de la via (y de las otras que hay en la Peña) y ya ha

llevado a varios amigos, que se han dejado.

Llevábamos varios meses intentando coincidir hasta que salió el dia, fuimos

y pasamos una buena mañana en Mezalocha, aunque todavia hubo que

esquivar alguna piedra..

Ahora con la equipación ha quedado humanizada, aunque todavia hay que

tener el ojo abierto.

LA PEÑA SOLA. 11-5-1958

Después de salir del trabajo, comer a toda máquina y seguir corriendo,

llegamos a la estación del Norte y nos montamos en el “canfranero”. Una

vez colocadas las mochilas, tenemos el primer respiro del dia sentándonos

en los bancos de madera. Hablamos y pensamos tranquilamente, pero con

la excitación interior provocada por ir hacia lo desconocido.  En el club, en

Montañeros de Aragón hemos oido cosas, -cuidado-, nos han contado otras,

-ojo-.   Vamos repasando todo lo absorbido: Que si el techo, que si después

“el paso de las pitonisas”, mas adelante, mala reunión y mala roca ¡vaya!,

pero luego por arriba todo es más facil. Menos mal.

Se ha subido muy pocas veces -seis- en 11 años, desde la primera en 1947.

Y ¡quienes han subido! -Serón, Millán, Laguens-. La segunda M. Bescós,

Rabadá, Cintero en 1953,  la tercera J.A. Bescós, Montaner, Diaz en 1956,

la cuarta Virgili  y Cantero,  la quinta  de Pablo y Ligorred, los primeros

que no duermen en la pared y lo hacen en el pueblo. Vaya nómina…

En estas cavilaciones se va pasando la tarde y el viaje.  Y cuando llegamos a

la estación de Riglos (que no al apeadero)  como casi siempre con la acción

se nos pasa la ansiedad.   Hemos bajado del tren y tenemos que recorrer

nueve kilómetros hasta  Agüero por una carretera de tierra y piedra

apisonadas. Se acabó el pensar. Y con unas mochilas… Cuerdas de cincuenta

metros de once milímetros-cáñamo- clavos de hierro, mosquetones idem,

estribos caseros, martillos idem, las fiambreras…   Como todavia no hemos

aprendido a andar despacio, nos damos una buena “panadera” y llegamos al

pueblo sin resuello y tantico “acaloraos”.   Buscamos la casa, donde daban de

dormir.  La encontramos y nos recibe una señora que nos dice que si, que es

allí y nos pasa a un cuarto encalado, donde hay tres o cuatro hombres con

vaso de vino en la mano y sentados en unas tablas asentadas en troncos y

cajas de madera. Sin otro adorno. Era el Bar o lo que hacia de Bar. Ellos con

la espalda en la pared y mirándonos. Nosotros, Mustienes y yo, diecisiete

años, no sabiamos que hacer. No bebíamos vino, todavia. Nos sentamos en

la tabla enfrente de ellos y lo que no recuerdo es si por fin tragamos con el

vino o nos sacaron botellin de cerveza.  Rompió uno de ellos el hielo

preguntando que, a qué habiamos ido, contestamos que a subir la Peña.

Momentos de incredulidad, ojos como platos y miradas entre ellos.

Volvieron a preguntar varias veces y se fué avivando la conversación

Pero como vais a subir, si apenas sois unos mocosos, tener cuidao quesa

piedra es mu dura, ¡que van a subir!  se contestaban entre ellos, si no saben

ni ande van, mirar, se dirije uno a nosotros.  Una vez vinieron un grupo

de más de veinte, hombres hombres, y ¡no pudieron subir! Contestamos,

quizás vinieron de excursión. Y el, no no, eran falangistas que mandaban

mucho y no pudieron subir..  Como nosotros seguimos diciendo que vamos

a subir o a intentarlo, otro ataca de nuevo preguntando, pero por lo menos

os pagaran algo ¿no?  Y nosotros: Pues nó, quien nos va a pagar… El de al

lado. Que si, que si, algo les darán..  El otro con ojillos maliciosos ¡Hombre!

Nosotros que no, hasta que uno de ellos suelta,   pues no lo entiendo, no

entiendo tanto empeño en subir a una peña, porque allí ¿que hay, que se

ve? ¿que haceis una vez arriba?  Hombre, yo subiria, si me fuera a

encontrar un saco de oro o una mujer en pelotas… La conversación siguió

pero ya no me acuerdo de muchas de las frases que allí se oyeron..

A la mañana siguiente después de no dormir mucho, nos levantamos a las

cinco y a las seis estábamos a pie de via preparando los bártulos.

Comenzamos con un paso de hombros que me hizo Jesús, haciendo

equilibrios hasta que puse las manos en el techo, metí un clavo y puse

estribo, desde allí uno más y me situé debajo de una panza que se solia

salvar en artificial con tres clavos, pero vi la posibilidad de volverme hacia

el vacio, metiendo el culo en una cornisa y pasar por ella dos o tres metros,

hasta encontrar un rellano donde pude ponerme de pie, volverme de nuevo

cara la pared y desde allí poner con la mano izquierda un clavo en la parte

alta de la panza, con el que pasamos hasta unas cornisas, ahorrándonos el

poner dos más. Buena reunión, se clava a placer. Sube Mustienes y desclava,

en el segundo -como el siguiente esta en la panza lejano y a la derecha y

ningún otro apoyo- tiene que golpearlo estando colgado de el. Cuando el

clavo sale, Mustienes vuela. No hay percance gracias al extraplomo. Se

restablece y quita el de la panza, llegando a la reunión.  Toma la cabeza y se

lanza a por el famoso “paso de las pitonisas” -artilugios de hierro, de dos

centímetros con anilla, que he fabricado en el taller- el paso es un muro con

pocos relieves y unos agujeros minúsculos donde no caben los dedos. De

ahí lo obligado de hacerlo en artificial. Jesús pone un par de pitonisas en los

agujeros, rellenándolos con plomo -que he traido del mismo taller- pero

como no se siente del todo feliz colgado de aquellos hierrecitos, lo resuelve

a libre yendo en oblicuo ligeramente a la derecha. Reunión mala en cornisa

buena. Me recupera y continua por esa cornisa andando agachado y

contorneando un espolón. Reunión mala en cornisa buena y aérea.

Emocionante. Tomo el relevo y le pateo la espalda en un nuevo paso de

hombros, meto un buen clavo muy alto y desde el por un diedro canal llego

a una cuesta de tierra con arbol enorme. Sigo por un muro con una buena

fisura con intención de no poner nada, a pesar de que hay señales claras de

que han clavado, hay un momento en que el paso se pone patinoso, lo

pienso mejor, destrepo y pongo un clavo, continuo hacia  arriba, luego

travesia a la derecha y llego a una buena cornisa con sabina. Es reunión y

rapel. Viene Mustienes y sigue por buenas y abundantes presas, facil, hasta

una cueva con puentes de roca. Magnifica reunión. Me recupera y continuo

a tope de cuerdas hasta la antecima. Esta tirada, que nosotros describimos

como facil -no tendria mas historia, si no fuera por la anécdota, de que hasta

años despues, varias cordadas nos decian que en la última tirada  habia

algún paso muy dificil. Yo al año siguiente volví a subir dos veces, una con

Lacasta, otra con Escobedo y siempre me pareció facil. El truco estaba en un

arbolito al pie de un diedro, que mientras algunos lo rodeaban por la

derecha, nosotros nos agarrábamos a el, poníamos un anillo de seguro, sin

más entre la reunión y la cima. Claro, para los que iban por la derecha

evidentemente era muy dificil y esto lo compruebo, cuando he vuelto

treinta y cuarenta años despues y  he pasado por la derecha. Es un muro

completamente vertical y la roca no es muy buena. Hay tres paraboles en

cinco metros. Pero a la izquierda, cerca, allí sigue el arbolito.

Estamos un rato en la cima, deben ser las dos de la tarde. Creemos que el

descenso será rápido y sencillo, pero en el primer rapel aun tenemos una

pequeña aventura, por bisoños. Pusimos el rapel en la rama de sabina mas

hermosa que habia, pensando en bajar por el lomo que habiamos subido,

pero doy el primer paso y ya me quedo colgado en “volao” sigo un poco más,

siempre pensando en el lomo, pero cada metro me mete mas en el “volao”,

abandono la idea pensando que a algún sitio me llevará y desde luego, casi al

final de las cuerdas toco pared en una cornisa justa para los pies, no puedo

meter nada y aviso a Mustienes de que no hay reunión,-el lugar mirando

hacia arriba es extraplomado y hacia abajo, abismal-  baja y despues de

luchar un poco con un miniatasco, recuperamos las pesadas cuerdas de

cáñamo. Procurando que no se nos vayan de las manos y desencordados

vamos pasando por la exigua cornisa que se convierte en pared pero ya

tumbada y de buena roca, llegamos a la cueva donde habiamos hecho la

última reunión y desde allí ya sin problemas y con dos rápeles llegamos al

suelo.

Vamos hacia el pueblo y en la primera calleja, nos estan esperando unos

zagales alborozados que nos acompañan hacia la plaza y que alborotados se

dirigen hacia un abuelo que está sentado pegado a la iglesia y apoyado en su

gayata.   Lo ve lo ve, han subido, los hemos visto antallarriba o cima y los

hemos visto bajar agarrándose a las sogas. Que si, que si..   Y el hombre

imponiendose por encima de aquel avispero, suelta:  Miá que sois inocentes,

que no hombre que no, que no han subido, que sus lo hacen ver, que son

como brujas, que susluhacen ver pero no han subido. Abuelo, que lo hemos

visto, que si, que si.  El hombre ya desbordado por la chiquilleria, aún

argumenta:  Pero como van a subir, a ver, donde está la senda, eh, donde

está el camino. Y termina sentenciando: Además, carretera que no saca

polvo, pa jodela.  Una vez que la cosa se fué calmando hablamos un ratito

con el y hasta nos preguntó por los artefactos que llevábamos. -tenia razón-

si no de qué.  Nos fuimos hacia la casa donde habiamos dormido a recoger y

comer de fiambrera, pensando que aún habia que ir hasta la estación de

Riglos y no perder el tren que pasaba antes de las siete de la tarde.

Llegamos a cogerlo. Esa noche dormimos en casa.

Hablando con Mustienes, a punto de acabar este escrito, me dijo: que fuimos

los primeros que,  en el mismo dia subimos la Peña Sola y logramos coger el

tren.  Era la octava ascensión.

“HAZAÑAS”. No todo es gloria.

Estamos Lacasta y un servidor, sentados en el suelo desdoblando clavijas y

dando mordiscos al bocadillo de mamá entre martillazo y martillazo.

Aparentemente tranquilos, relajados, sin prisas..  Hace un solete bueno y

acabamos de desembarcar del autobús que nos ha traído a Vadiello. Para

nosotros es la primera vez que estamos aquí, nos han hablado del Puro, los

mayores. Y avisado “cuidado que cuesta más de lo que parece”, “cuidado que

hay artificial, que no hay nada puesto”… Pero nosotros, jóvenes pelín osados

pensamos que no será para tanto, total noventa metros… Además en Riglos

ya hemos hecho vias mucho más largas y en unos horarios rápidos para la

época. Nos sentimos temerariamente seguros y jugueteamos con la idea de

bromear con los mayores.  Ante tanta pachorra por nuestra parte, Esteban

de Pablo escalador y hombre sabio, preocupado porque se nos hace tarde,

nos aconseja no fiarnos. (Esteban con Cintero son los que habían hecho la

segunda escalada al Puro).    ”A ver si os va a faltar día”, a lo que le

contestamos con un “nos sobra día y nos falta mallo”. El sigue porfiando,

nosotros terminamos los bocadillos y recogemos.  Por donde va esto…

Cogeís ese lomo y entrais en una canal que se abandona a la derecha y por

unas zarzas llegais al collado, le dais la vuelta y ya vereis..  Estas son las

fichas que solíamos usar en los años cincuenta y nueve y sesenta…

Dejamos la canal, pasamos por las zarzas y vemos por primera vez de cerca

el Puro y lo que será dentro de muchos años (35)  la via que abrió Garcia

Picazo, pues al pasar le he comentado a Lacasta, “mira esas fisuras

discontinuas, por ahí se podría hacer una via.  Pero de momento nosotros

vamos a la única via que hay y está en la cara opuesta del mallo.  Pasamos

por el collado y damos la vuelta hasta una cornisa arbolada, salvamos un

pequeño muro con presa de “garbancillo” y Lacasta se lanza a por la fisura,

encontrándosela limpia  tal como nos lo habian anunciado, aunque este no

es el problema, sino que tiene que hacer uso de la mejor artesania con los

clavos cortos y medianos que llevamos, cuando la fisura ancha y profunda

pide a gritos escarpas, tacos de madera incluso algún sable hubiese venido

bien.   Me recupera y le tomo el relevo. Estamos debajo de una panza.  La

subieron en 1953 haciendo agujeros con buril de 12 mm. metiendo clavos

cortos. (Como dato diré que en Riglos aún tuvieron que pasar muchos años

hasta que se hizo el primer agujero de buril).   No sé si fue por costumbre o

por estrategia pero no solo quitaron los clavos sino que los arrancaron y

rompieron los agujeros dejándolos inservibles, muy abocardados.  Parón.

Con paciencia y pericia, usando pitonisas y cuñas de madera en agujeros

que alguno no tenia ni un centímetro de profundidad  (en uno de ellos se

salió la pitonisa hasta cuatro veces)  fui ganando terreno y conseguí

sentarme en la cornisa-reunión encima de la panza. A partir de aquí, todo

es en libre..  Estaba disfrutando del momento mientras Lacasta se acercaba

a la reunión, cuando oímos unas voces y al seguido gritos desde la carretera.

¡Venga, que ya es hora! Que se va el autobús. Que se va hacer de nocheee…

Y de vez en cuando  tocada de cuerno  ¿En qué consiste?  En cerrar la mano

haciendo un tubo, ponerla en la boca y entonar un: tutú  tutúúúúúú    ¿Que

quiere decir?   Os vais a bajar.  No habeis podido.  No tenéis lo que hay que

tener. Etc..   Ese bullicio nos saca del ensimismamiento y nos preguntamos

que hora es.   Mientras Lacasta asoma la cabeza por la reunión, le digo.  Hora

de bajarse.  Al principio se sorprende, pero rápidamente entiende cual es la

situación y comenta ¡pero si lo que queda es fácil!   Vaya choteo que va  a

haber ahí abajo, pienso yo.

Comenzamos a rapelar y ya en el suelo escaseando la luz, vamos hacia la

canal bosqueando.   Los de abajo no se limitan a frotarse las manos, sino que

algunos cogen linternas y vienen hacia nosotros, señalándonos la buena

dirección con los focos, gracias a lo cual podemos encontrar senda y llegar

sin más a la carretera. Es denoche. El autobús un hervidero. La entrada

triunfal.   Tutú   tutúúúúúú         ¿Así que os sobraba día y os faltaba mallo eh?

Pues no Esteban, esta vez    “nos ha faltado día y nos ha sobrado mallo”.

          La frase estuvo coleando durante  meses, o años.

 puro de vadiello

Aunque no fue acuñada esta vez, sino que ya habia sido empleada en otras

ocasiones.

                   EL COLMILLO

Una de ellas no puedo contarla en primera persona, por no haber estado

presente, pero me la contó Cintero, gran fabulador y recolector de todo tipo

de historias.

Pues por lo visto, érase una vez que iban Montaner y Rabadá en un autobús

 a San Cosme y no sé porque razón Pepe Diaz a lomos de una moto.  Una vez

los tres reunidos, se dirigieron hacia una aguja llamada el Colmillo por lo

visto de no mucha importancia y escaso renombre. Una vez navegado el

mar de matas y teniendo en cuenta que la normal ya habia sido subida,

decidieron empezar por la otra parte, la más larga. Harían una primera.

Ahí empezó una fiesta en la que participaron activamente, en su primera

parte Rafael Montaner y Rabadá, haciéndole pasos de hombros.  Rafael

piensa que un poco más a la derecha será más facil, pero “como les sobra día”

se lanza.  Primeros jadeos, esta roca no sé..  el clavo no vale mucho..  hay

una panza..  vendria bien un paso de hombros.. este medio clavo no es gran

cosa.. si pudiera llegar a aquellas presas..   Entre ponte bien y estate quieta,

se les ha ido media jornada. Deshacen lo hecho y lo destrepan, paso de

hombros incluido.   Deliberan.   2ª Parte.   Vamos por la via normal, dicen

decididos. Aunque no es pronto, “todavia nos sobra día”.  En esta ocasión el

osado es Pepe.  Pone una clavija, sale a libre, pero se vuelve, pone otro clavo

y otro, vaya.. pues esto no parece que.. si pudiera.. quizas si.. otro clavo

más.. Pepe se “cansa”.   Nueva deliberación.  Como un poco más arriba han

visto una clavija abandonada, deciden que aunque ya es tarde, pueden subir

hasta ella, sacarla y luego se van. Esta vez toma el relevo Rabadá que sube

un poco más que Pepe y comienza a desclavarla. No puede, hace reunión,

sube Montaner recuperando el material, le hace un paso de hombros para

que pueda golpear mejor, Rabadá le pide que le cambie el martillo, sigue

sacudiendole y la clavija sigue tan campante.  “Deciden” dejarla, se bajan en

rapel y mientras recogen los bártulos rumian, ni primera, ni normal, ni

clavija y piensan mientras se retiran, “que no les va a sobrar tanto dia”.

 desde la mitra

Hablando con Pepe me ha dicho, que Montaner escribió un artículo para el

boletin de Montañeros de Aragón. Enero, febrero, marzo, abril, 1958.   

 Titulado: LOS”BUENOS”.  Para curiosos.                                                          

                      EL FRAILE                  

Y la otra, me la contó José Antonio Bescós protagonista junto a sus             

compañeros habituales Montaner, Rabadá, Nanin, Pepe y Navarro, en 

una de aquellas salidas con el Super  a nuevos lugares donde no se 

llegaba en tren o autobús.

En esta ocasión se trataba de ir al Salto de Roldan, concretamente a la

aguja El Fraile. Han aparcado en la explanada junto a la Peña San Miguel 

y se sabia más o menos que la normal estaba hecha o que debia estar 

hecha, además, estamos ante la plana mayor del alpinismo aragonés. Y 

no se pueden andar con medianias. Quieren una via nueva. Y por la

pared mas larga y abismal. Todos de acuerdo y se bajan hasta el rio 

Flumen, atraviesan la espesura y tratan de localizar el punto idóneo para

el ataque, no es facil decidirse, por aquí… no mejor por… yo creo que… 

a mi me parece… La mala roca amarillo-rojiza no ayuda en la decisión.

“Nos van a dar las tantas” dice alguien con dudas. Y entonces Rabadá, 

creo que es al que se le atribuye la frase, soltó,    ¡bah! “sobra día y falta 

mallo”.  Así que se deciden por algo y nuevamente empieza una historia

que se ha repetido muchas veces y que os habrá pasado a algunos de 

vosotros.    Ya voy yo, segundos después, vaya.. no creia que fuera tan…

es que.. si pudiera meter algo… por aquí no va a poder ser…  -dice uno-

“mira a ver por la derecha”. Otro, “cógete a la presa que tienes encima,

asómate”  “bájate tu, que me subo yo”,  no no, mejor será…       

Así va transcurriendo la jornada, sin conseguir grandes avances, hasta que

caen en la cuenta de que el dia va acortando y el mallo sigue bastante

entero.   “Deciden” dejarlo para mejor ocasión o para otros que se puedan

perder  por aquellos andurriales.

Cada uno pensando en lo suyo, desandan el camino de bajada, que ahora es

de subida, hasta la explanada y se montan en el  Super  rezando para que no

se les pare o pinche como ha ocurrido en otras ocasiones.

 con el super

R.Montaner/              J.A.Bescós/ P.Diaz/                                J.Vicente/A.Rabadá

                                      haciendo la foto: E.Navarro ? 

                                                                                     

                                                                                  

                                                     

                   

Mallo CORONA. Cara Este

El mallo Corona está situado en el centro del sector de los mallos olvidados

y a pesar de su porte vertical, ha sido completamente ignorado. No tengo

noticias, ni comentarios, ni relatos, ni historias, ni croquis, ni escritos fuera

o dentro del libro de firmas, o guias. Lógicamente, nosotros tampoco

habíamos estado en este mallo. Salvo algún escarceo en solitario,

rodeándolo, en mis paseos de jabalí. Así que ya tenemos la motivación.

Ir donde no se ha ido.

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El dia seis de Noviembre vamos a explorar y darle un  toque, nos decidimos

por una ruta en la cara Este, que está enfrente de la via Cara Norte del

Carilla, en el rincón escondido. La aproximación es la misma que al Carilla.

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Comenzamos por un diedrillo y a partir de aquí, la pared te va conduciendo

hacia un agujero-cueva.

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Hay intercambio de voces entre Alex que está en la “Lucia” de la Aguja Roja

y nosotros. Se está haciendo tarde, preparamos el rapel y aún le echamos un

vistazo al techo que tenemos por encima y a la pared vertical que tenemos a

la izquierda llena de presas pero todas sueltas. Pero bueno, eso es tema para

otro dia. Nos vamos al bar de Toño a por las jarras.

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Siete dias después el trece, volvemos, llegamos al agujero y resolvemos el

paso con un clavo y un puente de roca. Hacemos y recomendamos la

reunión cinco metros encima del agujero, en el que tambien se podria hacer.

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Seguimos por un muro, hasta llegar a la cuesta cimera, unos dieciseis metros

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y elegimos montar la reunión en función de lo que luego será el rapel,

aunque aun falten unos veinte metros a la cima. Subimos. Panoramica

estupenda.

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Hacemos foto de cima, pero no sale muy bien.

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Al sol hace calorcito, pero en cuanto entras en sombra hace frio. Habrá que

ir pensando en las camisetas térmicas de manga larga. A la par de estos

profundos pensamientos, decidimos hacer rapel e irnos a hablar con Toño

Carasol, un rato.

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Ruta Ernesto Navarro – FIRE

La idea de este itinerario es toda de Toño Carasol, que un dia me dijo, si lo

acompañaba a hacer una via que recorriera la arista Este, formada por todas

esas puntas que se siluetean contra el cielo.

Le dije que habia vias abiertas por las diversas agujas y dijo no importarle,

porque su pretensión era hacer posible este recorrido de la arista, uniendo

la parte nueva con el itinerario clásico.

 fire

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El comienzo de la via, cae al aplomo de la punta Este, despues llamada

Catalanes y los últimos años Sally, confundiendo la punta con el espolón

Sally que va hasta la punta Este. Este tramo es nuevo. Luego rapelar hacia el

collado inferior de la Montolar, subir directos, ligeramente de derecha a

izquierda hasta la cima. Tambien nuevo. Y rapelando al collado de la

Mallafré, tomar la clásica via Peire hasta la cima.

La Mallafré es obviamente el punto más alto del Fire y ahí termina la arista

ascendente, pero para aquellos que deseen más, pueden continuar por las

demás puntas hasta la No importa, sabiendo que se puede abordar por el

“paso de la via” o por la Mateo norte y bajar por el sur y volver a subir por el

sur, bajando por el norte o repasar el “paso de la via”.

 toño y rogelio

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 cara norte

 ruaba

 amanecer

La preparación de este itinerario empezó en mayo del 2008, el 28 fuimos a

la punta Este a la derecha del espolón Sally y exploración de posibles

entradas-salidas por cornisas herbosas al “jardincillo”.  El 29 preparamos la

punta Montolar y por el jardincillo fuimos a la punta Mateo a darle un

repaso.

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 cima montolar

 collado montolar inf.

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 mateo

 en la mateo

 rio gállego

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Después pasaron más de dos años y en el 2010 el 30 de setiembre, fuimos a

lo que es el zócalo hasta la base de la Este, desbroce vegetal incluido,

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 podando la reunión

y al dia siguiente, escalamos e hicimos senda por  el bosque colgante.

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 montolar

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 pison y puro desde mallafre

 toño

Ya se que hay gente, que en ese tiempo, da la vuelta al mundo en una barca,

y que algunos, no ya en dos años, sino en dos dias, hacen dos caras nortes

lejanas entre si. Yo, lo único que se me ocurre decir en nuestro descargo, es,

que no utilizamos helicóptero.

Toño para animarme a ir, me dijo al principio, ponle tu el nombre que

quieras a la via. Y yo le puse, ya entonces, el nombre que encabeza el relato.

CARILLA Cara Norte

 carilla cara norte

 reflejo

 yarza

Fin de Julio. Rincon oculto, sector mallos olvidados, esta vez es el Carilla el

objeto de nuestra atención.    El nombre, sí que se conoce, porque forma

parte de la historia del Puro y asimismo está geográficamente emparejado

con el Cored, el mallo no tanto, porque se ha subido muy pocas veces,

despues de la primera en 1952. Nunca despertó gran interes, se hizo dos

veces más y en el año 1964 se abrió via por la cara Oeste, sin repetir que se

sepa, guia Montaner-Orus.   Osea según el libro de firmas hasta 1969, se

subió tres veces (Normal) una vez (Oeste). Desde 1969 hasta la época actual

no me imagino a mucha gente desfilando por allí.

Pero cómo nosotros no tenemos remedio, nos acercamos a ese rincón, que

no se vé, si no vas hasta el.

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 encuentro con los de la cruz

 ruta a la sombra

 jesus tarzan

Es en la cara Norte pelín Oeste y a la sombra hasta hace fresquito, mientras

que fuera de la raya de sombra, es un volcan.  Nos aplicamos para hacer una

plataforma en la rampa de tierra y hojarasca, pisándola y apartando alguna

ramita, troncos secos y pinchos.

Lo que se ve desde aquí, es una fisura con piedras grandes, que se hace

chimenea, la cual se diluye poco antes de llegar a la cima. Bueno, a ojo,

cuarto grado con algún paso.

 fisura facil?

Eso es lo que yo pensaba desde el suelo.

 comienzos

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Pero.. Vaya.. Llegar a la fisura costó (unos pocos metros) y en cuanto a la

fisura “facil”, hubo que desmontarla a martillazos, quitando una a una las

piedras como quien desmonta un muro de ladrillos.  El mallo al menos por

esta parte, es cómo si tuviera una cascarilla desde que lo hicieron. Y

nosotros tratamos de quitársela, por ver si sale de dentro, el verdadero

mallo. En esto echamos el tiempo y en asegurarlo conforme avanzamos.

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 provisional

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El calor comenzó a ser agobiante conforme el sol se fué acercando e

inaguantable en cuanto nos dio. Maillón y huida hacia las jarras de cerveza

con gaseosa.

Nos hemos  ido de vacaciones a distintos destinos y no hemos podido

coincidir hasta el dia 11 de Setiembre.

Vamos para allá y al pie de la Oeste del Cored, nos encontramos con Pablo

de la Cruz y su mujer. Se estan encordando para hacerla. Yarza les hace una

foto. Charramos un rato y continuamos hacia nuestra via.

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Esta vez la temperatura es buena, la via, una vez desbrozada, agradable y

rápida al estar asegurada. Hacemos reunión en el árbol y continuamos por

una chimenea de buena roca, que cuando quiere empeorar, ya estamos

saliendo a la antecima.

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En esta cima no habíamos estado nunca ninguno de los dos.

 reunion en la cima

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 cored

 cima

Se ven casi todos los mallos pequeños.

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Hacemos el rapel desde la sabina que hay en lo más alto de la cima. Atención

a las cuerdas.  Se necesitan minimamente de cincuenta.  La mayor parte del

rapel hasta el suelo, es “volao”. Seguir la dirección de las flechas (en las fotos)

si quereis recuperarlas sin problemas.

No apurarse por el aspecto de las fotos 16-17-18-23, porque todo ese

escombro, ya está en el suelo y los seguros en roca potente.

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 fiesta en ayerbe

DOS VIEJOS ROQUEROS

Antonio Virgili y Luis Lázaro son/eran unos montañeros, escaladores,

pertenecientes a la época de Rabadá, rondando su edad Luis y tres años

menos Antonio, compañeros y amigos. Pero por aquello de qué Rabadá

despidió mucha luz, estos dos junto con algunos más, quedaron con los

años en penumbra. A modo de pequeño homenaje o recordatorio diré que

Virgili junto a Ligorred y Cantero hicieron la cuarta al Puro, siendo los

segundos aragoneses, detrás de la primera de M. Bescos, Rabadá y Lopez.

Capitaneó junto con Ligorred, Cantero y Lázaro, el primer intento absoluto

al Fire por delante, osea la cara Sur-Oeste, la “Villar”. No sé exactamente

por qué no estuvo en el asalto definitivo, que fué protagonizado por

Ligorred, Lázaro y un novato Navarro.  Lázaro conoció a Navarro en la 

“mili” y se lo trajo al asunto de las cuerdas.  Con bastante éxito.

No olvidar que el espolón Rabadá-Navarro se hizo por las primeras tres

o cuatro tiradas de la “Villar”  abiertas por Virgili.  Asimismo tambien

estuvo en el primer intento a la “Galletas” con Rabadá y Montaner.

Participó en algunas escaladas de la época, en categoria de curiosidades,

tales como “travesia de las cinco puntas del Mallo Fire. 1ª integral femenina”

o la “escalada noctámbula al Pisón”…  Y en el corto recorrido Antonio Virgili

fué el que me llevó a hacer mi primera escalada en Riglos (las cinco puntas

del Fire) y Luis Lázaro quien me llevó a mi segunda escalada en Riglos ( la

cara Oeste del Cored).    Aún las recuerdo.

Da la casualidad de que estamos haciendo vias nuevas por los mallos

pequeños y que en el arco que forman los mallos, Angel Lopez, Magdalena,

mallo de la Canal, mallo Corona y Carilla, o semicírculo y dentro o debajo de

el, existen tres agujitas en forma de cucurucho.   Una de ellas, se llama “El

pequeño Ligorred”, se subió y bautizó en el año 1957 por sus compañeros

Virgili y Cantero. Está a la izquierda del Carilla y debajo del Corona. Las 

otras dos agujas que son incluso más esbeltas, seguian sin nombre y junto a

los mallos que tienen cercanos, la máxima denominación que habian

conseguido eran las de mogotes (guia Montaner-Orús).  En el caso de estas

dos agujitas y dado su proximidad, habiamos pensado en dedicárselas a

estos dos escaladores y asi los que eran compañeros, acompañen al

“Pequeño Ligorred”.

 mallos pequeños

  AGUJA VIRGILI – Cara Sur

16-Mayo-2010. Nos encaminamos Jesús Yarza y yo, a esta aguja situada en

la Canal que va al Mallo de la Canal, elegimos la cara sur por ser la que más

metros y mejor roca tiene. Hacemos una tirada de 36 metros y 4 más a la

cima. Reunión en sabina y rapel de la misma. Colocamos 5 paraboles y un

puente de roca.        Dificultad: Vº con pasos de IVº y al final IIIº.

Se baja por la cara Este que es más corta, por una canal con muchas sabinas.

Que es con seguridad por donde debieron de subir, quienes y cuando fueran

(?).  Por las demás caras no es probable, incluso la Norte que es muy corta,

pero vertical, descompuesta y falta de rastros.

 jesus yarza

 aguja virgili

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 reunion en sabina

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 en la cima

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 yarza y ballart

 

     AGUJA LÁZARO – Cara Sur

23-Mayo-2010.  En esta ocasión estoy con Ambrosio que viene de Astorga  

y vamos a la agujita que está justo debajo del Mallo de la Canal.

 ambrosio garcia

 aguja lazaro

 aguja lazaro y mallo de la canal

 salida de la canal

 encordando a chester

Volvemos a elegir la cara Sur, porque es mas larga. Hacemos una tirada de

30 metros. Reunión en dos paraboles y subimos 4 metros más hasta la cima,

donde hay una sabina, de la que bajamos. Colocamos 4 paraboles y un

puente de roca.

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 puente

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 chester

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 tito en la tarea

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 antecima

 cima

pequeño ligorred  carilla y cored

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 tito rapelando

Dificultad:  Vº en roca regular (hemos limpiado bastante), algo de IVº y al

final IIIº .

Esta aguja, si se ha subido alguna vez, tendria que ser por el Este, que esta

tumbada y con sabinas, o por el Norte, que son muy pocos metros, aunque

verticales y muy descompuestos. En paredes y cima no hay rastro. Nunca he

oido comentario alguno, o visto reseña o relato en libro de firmas.

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Casi me olvido de Chester, que nos acompañó todo el dia y no dijo ni mu…

No así su dueño que en una ocasión y entre dientes le oí      ” ..ochocientos

kilómetros para subir treinta metros.”

Así qué al dia siguiente fuimos al Puro con Toño Carasol. ( sin Chester )

MALLO DE LA CANAL- Cara Sur

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11-04-2010 Este mallo está situado, mirando desde el camino de los mallos

pequeños, a la derecha del Magdalena, separado por una gran canal y

pertenece al grupo de los olvidados. Se llega a él por la canal que termina a

unos treinta metros del camino, que no se ve desde el mismo y que está al

aplomo de los mallos Magdalena y Angel Lopez. Una vez encontrada la

canal, seguirla hasta llegar justo debajo del mallo.

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Salir de la canal, a la derecha por una pared de tierra de unos cuatro metros,

ayudándose de una cuerda fija con nudos.

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Seguir por un bosquecillo, libre de maleza hasta tropezar con la cara sur y el

comienzo de la via.

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Esta, es una via nueva y quizás única en este mallo, creo, por lo que sé.

Consta de tres tiradas.

1ª 30 metros IIIºsup. delicado. 2 paraboles. 1 en reunión.

2ª 35 metros IVº buena roca. 4 paraboles, 2 puentes. 2 parab. en reunión

3ª de 30 o 45 metros. Vº roca regular,IIIº buena roca. 4 paraboles, 1 puent

                                            reunión, dos sabinas a elegir. a 30 o 45 metros.

Ultima, andando hasta la cima.

Bajada por la cara Norte. Rapel de 15 metros desde sabina y buscar hacia el

oeste el camino del Colorao.

Cuando terminamos la via en la cuesta cimera y quedándonos poco tiempo

de luz y parte del material y mochilas al pie, nos bajamos rapidamente del

último parabolt, siguiendo por las reuniones. Por lo cual, no nos quedó

tiempo para explorar la cima y buscar y preparar alternativas de bajada por

la cara Norte, que es muy cortita o incluso la Este. No obstante, tampoco

resultó un inconveniente, puesto que ya habia pensado ir otro dia por el

camino del Colorao y acercarnos a esa cara N. asegurarla con un parabolt

y mirar si en la cima hacian falta paraboles o servirian las sabinas.

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                 CARA NORTE

1-05-2010   Es uno de mayo, en el calendario de los capuchinos pone,

S. JOSÉ OBRERO.  Osea que nosotros nos vamos a obrar, no sé si mucho o

poco, ni siquiera si bien o mal. Pero el caso es que aquí estamos, saliendo de

Zaragoza y adentrándonos en una espesa tormenta. Lástima de cama

caliente…  El morro del coche sigue empujando el agua compacta. Vaya

madrugón para esto…  Y así hasta Huesca.  Y después también.

Riglos nos recibe con nieblas para hacer fotos.

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Aunque el agua va aflojando un poco. Las paredes chorreantes y el mallo del

Agua, de ahí su nombre, con una cascada abundante.

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Parece que nos hayamos trasladado a algún valle del Pirineo o más allá. ¿Nos

volvemos?  Espera a ver. ¿ A ver qué?  Pués no sé, ¿ Nos dámos un paseo?

Primero la cerveza, luego el chubasquero. El pueblo  está lleno de gente y el

aparcamiento de coches. Mientras hacemos tiempo, muchos se marchan.

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Nos encontramos a Cristian en el refugio, con una quincena de jóvenes, está

de trabajo. Ya vinieron ayer de otro lado huyendo del mal tiempo, pero

también se van a ir de aquí. Charlamos un rato y nos despedimos.

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Esperamos un poco más y sobre las dos de la tarde estamos en la balsa, ha

parado de llover y ya que estamos aqui, cogemos los bártulos y arreamos

hacia el collado, total aunque nos mojemos un poco….

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Estamos llegando a la pared norte y otra vez vuelve a gotear, pero como ya

estamos aquí y es tan cortita….. Nos encordamos.

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Comenzamos con un parabolt y mas adelante otro, el terreno mojado, no

solo de hoy, está casi impracticable y quito decenas y decenas de piedras

como si fueran almendras en tableta de chocolate.

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En estas para de gotear y se abren la nubes, hago reunión en una sabina y

andamos hasta la cima.

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Ya hay más azul que nubes y nos quitamos ropa.

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Exploramos la cima, hay cantidad de sabinas. Nos comemos el bocata.

Aprieta mucho el sol y rapelamos de la sabina de reunión, baga y maillón.

Vaya dia.

Magdalena. Arista sur. LOS MALLOS IMPOSIBLES.

Imposibles de suscitar el menor interés entre los habituales de Riglos.

Hombre,  yo lo entiendo, está un poco más alejado, no hay senda, hay

mucho pincho, sus paredes no son muy verticales y la roca… se sostiene

para formar un mallo. Pero curiosamente es el más gordo de todos los

mallos pequeños. Es enorme. Es casi un macizo.

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Está presente como los demás, Aguja roja, Cored… Pero a pesar de esto es

como si nadie lo hubiese visto jamás, excepto una cordada que por el año

1971 hicieron una via por la cara oeste. Ver guia Montaner-Orús.

Entonces, cual es el interés. Bueno, un dia pensé que nunca habia subido a

ese mallo. ¿Será posible después de tantos años? Se lo propuse a Yarza y me

dio la venia.  Ya hubo un francés que ante la pregunta de, porqué subia

montañas, dijo, porqué estan ahí. Pues eso.

Tambien hay otra razón para llegar a esa cima, además de ser el más gordo,

es el más alto, bueno, el que a más alta cota esta su cima, quizás igualado

más o menos con la Peña Don Justo.  La cola del macizo  del Pisón-Visera

esta más alta, pero desde luego la Visera y el Pisón están más bajos, lo que

le dá a esta cima unas panorámicas estupendas y a nosotros la posibilidad de

hacer fotos a los mallos pequeños próximos que se ven muy por debajo.

Asi que en el mes de febrero en dos fechas muy separadas por las lluvias nos

fuimos Jesús Yarza y yo, a subir el Magdalena por su arista sur, comenzando

la escalada desde la brecha que la separa del mallo “Pegao”.(Angel Lopez).

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Esta nueva via queda así.

1ª tirada, 35 metros IV grado, 4 paraboles.  Reunión, 2 paraboles.

2ª  “         40  “      paso de V o Ao y III, 2 ” 1 clavo. Reunión sobre Sabina.

3ª  “         20 “       II.             Sabinas.                Reunión sobre Sabina.

4ª  “        15  “   Rodear torreón rocoso delicado.   Reunión  2 paraboles.

5ª  “     45  “   III+ muro tumbado, 1 parabolt y sabinas. Reunión Sabina.

A partir de aquí y hasta la cima se puede subir sin encordar y andando. Mas

de 100 metros.

  Paseos  

Previamente a esto en diciembre, me dí dos paseos-exploración por las

canales que rodean a este mallo. No hay señal de camino, solo glera y selva,

carrasco, coscoja y aliaga. Si acaso trazas de jabalí, adonde se vé el suelo

limpio, pero a unos cuarenta centimetros de altura las ramas se  mezclan

formando malla. Esta espesura la vas capeando ora con las manos

enguantadas ora con el machete-sierra y si no queda más remedio haciendo

el jabalí, cuerpo a tierra y con los codos hasta que encuentras el claro-glera

y lo sigues hasta el próximo paquete de maleza pinchuda, adobado todo esto

con zarzas de vez en cuando.

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Que por qué se hace esto? Pues… porque te has propuesto dar la vuelta y la

curiosidad de ver que hay más adelante…te proporciona la gasolina.

En el segundo, subí hasta la cima y bajé por el camino del Colorao hasta la

balsa.

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Tiempo después, ya en febrero, con Jesús y entre las dos fechas que

empleamos en hacer la escalada, aprovechamos un dia en que el frio hacia

imposible la trepada, para explorar rutas de descenso. Subimos por la Canal

derecha del Magdalena. Hicimos cima, se llega andando.

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Y bajamos a duras penas por la izquierda, osea entre el Magdalena y Herrera

La espesura era tal (zarzas) que a la mitad pensamos en volvernos, pero nos

dimos cuenta que ya no era posible y continuamos hacia abajo, flotando

sobre las zarzas a más de un metro del suelo. Nunca me habia ocurrido.

Continuamos aplastando, cortando y flotando. Cuando ya estábamos

dispuestos a que las zarzas, se nos comieran, de pronto la canal se acabó.

Y aparecio una glera y la ladera que nos condujo al pie del Angel Lopez,

donde habiamos dejado el material de escalada. Llegamos sudorosos y

calentitos a pesar de que  a las once de la mañana el termómetro marcaba

7º bajo cero.  Aprovechando el ardor guerrero que llevábamos, que daba el

sol y que en ese rinconcito no pegaba el aire, le dimos un toque a la cara sur

del Pegao (Angel Lopez) abriendo la primera tirada.

Despues de la tercera exploración, el asunto del descenso queda de esta

manera.  En rapel por el mismo sitio que has subido, se puede, pero tiene

pegas, en el último rapel, (dos paraboles) hay que sacar el nudo unos metros

para salvar un resalte y en el penúltimo sobre sabina, en vez de un rapel

largo hacer dos cortos, para que no roce tanto, si nó, se atasca y en todos

ellos pueden caer piedras provocado por las cuerdas.

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Para las opciones de a pie, llevar calzado para caminar.

La una es, descender andando  desde la cima hacia el norte y una vez en la

ladera, hacia el oeste, buscando el camino que pasa junto al Colorao y que

nos conduce hasta la balsa.

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Y la otra, como en la anterior, una  vez en la ladera girar a la derecha, osea

al este y entrar en la Canal, entre el Magdalena y el mallo de la Canal.  Con

algún corto destrepe se llega hasta el camino.

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Estas dos últimas,  serian mejor solución que los rápeles.

MALLO ANGEL LOPEZ  Cara Sur 

Ya en marzo, despues de capear varios temporales y hacer alguna otra

cosilla, el veintisiete, abrimos la cara sur y llegamos a la cima moqueando.

Los frios no son como los de los meses pasados pero el viento de vez en

cuando aún incordia.

Esta corta pero interesante via, se compone de una primera tirada facil de

buena roca con tres pasos puntuales de quinto (20 mts) tres paraboles.

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Una segunda tirada mas apretada y mantenida, siempre alrededor del quinto

grado, (se puede acerar) un paso de sexto y tres metros de cuarto, muy

vertical, con roca buena y regular (se irá limpiando) treinta y… metros,

ocho paraboles, algún clavo, puente, raiz…

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La reunión la hice con un parabolt (la máquina se quedó sin bateria)  que se

completó subiendo unos metros hasta alcanzar una sabina y volviendo de

nuevo al parabolt.

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Y la tercera, de veintitantos andando con precaución hasta la cima.

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