Circo de Piedrafita.
Publciado por Gregorio Villarig - 28/01/12 a las 12:01:49 pmMi amigo Alberto me regala un libro, escrito por el, a la salida de una proyección de
montaña. Se titula:
CRÓNICA PIRINEISTA DEL VALLE DE TENA (1900-1950).
X y XI PREMIOS DE INVESTIGACIÓN “VILLA DE SALLENT”.
ALBERTO MARTINEZ EMBID
Al llegar a casa, animado por el título y conociendo a Alberto Martinez, ya sé que me
va a contar historias de los pioneros y que van a ser abundantes. El nombre de
Sallent me anima aún más, porque fue el primer pueblo del Pirineo que pisé para
hacer montaña. Y cuando pongo el lomo del libro en mi mano derecha, pasando
las hojas con el pulgar de mi izquierda desde el final hacia el principio -en un gesto
aún no explicado, que vengo haciendo algunas veces- y dándome cuenta de qué
casi todo gira alrededor del Balaitús y de sus crestas, quedo definitivamente
enganchado. También me llama la atención y me asalta una cierta inquietud al ver
la proximidad que hay en la edad, entre las suyas y la mía, puesto que siete años
después de que acaben estos relatos hago el Balaitús, siendo la primera montaña
que subo en mi vida. Y me choca la idea de proximidad en el tiempo, de estos,
pioneros-héroes, cuyos nombres he oído y he nombrado muchas veces, puesto
que están en picos, crestas, guías y vías, pero que al mismo tiempo por una visión
analfabeta, los percibía lejanísimos, heróicos si, pero casi vetustos.
Corrijo y leyendo los relatos me he dado autenticas palizas con ellos subiendo y
bajando gleras, contorneando agujas y pisando cimas. Vaya gozada.
Esta lectura me ha hecho recordar historias de montaña que fueron las primeras
de mi vida y que se desarrollaron en el Circo de Piedrafita.
Para mí eran tiempos en que la palabra circo, lo único que me traía a la mente,
eran trapecistas, elefantes o payasos. Esto cambió gracias a Cintero, osea Angel
Lopez,(al que habíamos conocido , no hacía mucho en Mezalocha) que me invitó
a formar parte de un nutrido grupo que iban a subir en Semana Santa al circo de
Piedrafita. Tenía dieciséis años. Por lo cual tramité los pertinentes permisos en casa.
Abril de 1957.
Ya estamos en marcha. Canfranero a reventar hasta Sabiñánigo. Tensina a Sallent,
luego a andar. La Sarra, paso del Oso, Llanocheto, refugio Alfonso XIII. Todo nuevo
para mi. Campoplano, ibón de Respomuso (que entonces decíamos Respumoso),
ibón de las Ranas. Y nieve, nieve por todos lados. Y con aquel calzado. Unas botas
con las suelas mas blandas que unas zapatillas de ahora y cubriendo el empeine
una tela que se empapaba en cuanto pisabas nieve. No importaba. Había mucho
que ver. Por la noche las metíamos en el saco intentando secarlas.
Al día siguiente subimos al Balaitús por la brecha Latour y al otro, a la Gran Fache
por el collado y la arista. Nos parecieron fáciles, salvo pequeño atasco en el corredor
por el que subimos en fila haciendo huella pisando.
Al cuarto día bajamos a Sallent y cogimos la Tensina camino de Zaragoza. Se había
acabado la excitante mini-vacación.
Aunque creo que nadie del grupo había hecho las Crestas, alguno se sabia de
memoria todos los nombres de picos, puntas o agujas, Tridente o cuernos incluido.
Hablaron mucho de ellas, de oídas, de sus recorridos, que si desde el Norte o por el
Sur y nosequienes habían empalmado las tres seguidas. En el tren ya casi no cabía
en mi cabeza otra cosa que volver, para montarme y recorrerlas, solo las del Diablo
¡eh!. Las que iban del Cristales al Sulano. Pero no era fácil. De donde sacar tres o
cuatro días, porque dos ya se empleaban en ir y volver. Luego estaba lo del dinerito.
Además habría que convencer a mis compañeros habituales.
Bueno, podría ser en vacaciones, en aquel entonces se daban casi en bloque para
todo el pais el día 18 de Julio. (doce días laborables, más dos o tres domingos).
Así que se trataba de esperar tres meses, porque lo de los compañeros, resulto
fácil. Con Mustienes y Lacasta planeamos todo y en la espera se nos unió Esteban
de Pablo, compañero de trabajo de Lacasta, mayor que nosotros y hombre sabio.
Cuando llegó la fecha, nosotros tres nos adelantamos dos o tres dias, porque
Esteban no podía venir antes. (Menos mal).
Ver planteamiento: Actividades y comida. -Los jóvenes en un ataque de bisoñez-
Primer día: Fiambrera de casa para el viaje. Segundo día: Desayuno. Bote de leche
condensada con agua del ibón y galletas Maria. Comida, como estaremos escalando
“comida de ataque” puñado de pasas. Por la noche pastillas de caldo de gallina y
lata de sardinas. Tercer día, “comida de ataque”, puñado de almendras e higos
secos. Cuarto, “comida de ataque”… Quinto, “comida de ataque”……
Pues ya está, primero vamos a las Crestas del Diablo, al día siguiente chimenea de
Carlos-Eduardo, al otro a aquello de más allá, después….. ¡ Bien, ya está !
El 18 salimos de Zaragoza, tren, tensina y caminata, por la tarde estamos en el
refugio, nos cepillamos los restos de fiambrera y a los sacos, que mañana habrá que
madrugar. Y eso es lo que hago, porque soy el que menos duerme, aún no hay luz
pero asomo el hocico por la puerta. Mustienes me ha oído y pregunta: ¿Nos
levantamos?. Meto la cabeza y le contesto: No, que está nevando. Comentario.
¡Como va a nevar, el 19 de Julio!
Pues claro que nevaba. Y ventisqueaba con una furia que no nos dejaba salir más
que para lo que os imaginais y el ir a por agua, nos lo jugábamos a los chinos.
Allí, cercados por la ventisca estuvimos dos días y medio, tiempo suficiente para
liquidar la “comida de ataque” de toda la semana, porque la ganica de comer no
se nos fue por la inactividad y con tanto tiempo libre…..
El 21 por la tarde, creo, mientras el tiempo amainaba, apareció Esteban de Pablo
cargado con una pesada mochila, llena de comida, de la de verdad y varios kilos de
pan. El bueno de Esteban ya se barruntaba algo de esa “panda de indocumentaos”.
Nada más llegar, nos preparó un arroz en paella con calamares, huevos duros y
tiritas de pimiento…. y pan.
Con el alborozo de su llegada y la del buen tiempo, la panza llena, al día siguiente
nos fuimos a las Crestas del Diablo. En dos cordadas. Primero subir al Cristales,
luego descender por el Este y contornear por el Norte por debajo de la cumbre y
entrar a pie llano en las propias crestas. El día parecía bueno, la roca era excelente,
(para los que nos habíamos hecho en Mezalocha) y todo se desarrollaba bien, hasta
que a la mitad y con unas nube de nada, se formó una tormenta de agua
considerable.
Abandono, por unanimidad. Comenzamos a destrepar desencordados, buscando un
lugar para rapelar, era fácil pero al estar mojado Lacasta resbaló, dio varias vueltas,
para terminar con una acrobática vuelta de campana de espaldas, a medio metro
del cortado, clavando los pies no sé donde y las manos apoyadas en la roca y en
una de ellas, la cuerda que había cogido mientras caía y que no le hubiese servido
de nada, puesto que no estaba sujeta a ningún sitio. Mientras los demás nos
quedamos mudos y ojipláticos. Pasado el susto, continuamos buscando bajada y
con un solo rapel llegamos al suelo, encaminándonos hacia el refugio, donde nos
esperaban las delicias culinarias de Esteban. El tiempo empeoró, no tanto como los
primeros días, pero si lo suficiente como para no salir del refugio, hasta acabar con
las vituallas de Esteban justo cuando acababa la semana proyectada en el Circo.
Una noche, durante la cena, ocurrió un hecho paranormal. El de siempre preparó
huevos frescos abiertos en tomate, uno para el y otro para mi, en una fiambrera
donde nos repartíamos fraternalmente las untadas en el tomate. Y en otra
fiambrera para Mustienes y Lacasta, aunque lo hizo igual (dos huevos con
tomate) no resultó lo mismo. Estaban tan abstraídos en el unte del tomate,
que ninguno de los dos se percató del acontecimiento que iba a ocurrir. De
repente Lacasta exclamó “¡Pero, donde está mi huevo!”. Mustienes con su cara de
niño inocente, la mano suspendida en el aire con un trozo de pan goteando
tomate contestó. “Pues no lo sé”. Entonces dijo Lacasta. “¡Pero, como no lo vas
a saber! ¡Que te has comido los dos huevos!”. Mustienes con un gesto de
perplejidad le contestó vacilante. “Pues.. no me he dado cuenta”.
Yo creo a Mustienes, (no se dio cuenta) ¡pero tanto como paranormal!
Pasada la semana y sin estrenarnos en Piedrafita nos bajamos a Sallent donde mis
tres compañeros montaron en la Tensina camino de Sabiñánigo-Zaragoza.
Yo, aún tenia otra semana de vacación y había quedado en el mismo Sallent con
Montaner, que me dijo, vendrían con el “Super” (un coche de los años 1920-30
que compraron los mayores y pusieron a punto, para ir a aquellos lugares a los
que no llegaba el tren). Con Montaner, aparecieron Rabadá, Bescós y Nanin.
Me recogieron y nos fuimos al Midí d’Ossau. Pero esa fue otra historia…
1958
Al año siguiente, también en Julio, volvemos Lacasta y yo a Piedrafita con la
intención de ir solo a las Crestas del Diablo.
Por la mañana salimos del refugio envueltos en la niebla, sin mucha fé en el
tiempo. Llegamos hasta ellas, pero ni siquiera entramos, escarmentados del año
anterior. Vamos descendiendo, mientras deambulamos por las gleras, sabiendo
que el día está perdido. Hasta que de repente va aclarando y se despeja. El sol
nos cae a plomo. Nos hemos equivocado. Ahora estaríamos a mitad de crestas.
Abrimos una lata de sardinas. Estamos frente a las crestas LeBondidier.
¿Vamos?. Venga.
Al principio son divertidas, la pared está casi vertical, hemos empezado desde lo
más bajo y vamos rectos. Después comienza a tumbarse y sigue entretenida la
trepada, pero llega un momento en el que ni se trepa ni se anda. Comenzamos a
aburrirnos, hace calor y en la primera oportunidad propicia nos desmontamos de
la cresta por su izquierda y nos volvemos al refugio. Al día siguiente nos volvemos
a Sallent donde habíamos quedado con Montaner. Apareció con Pepe, Mustienes
y Soriano. Y en un taxi rural, nos llevó a Panticosa-Balneario. Para al otro día,
conducirnos por Brazato y Ara, a la cara Norte del Vignemale a vivir en Villa
Meillón, un pedrusco con agujero en el suelo, antes de que hubiera refugio.
Pero esto también es otra historia.
Este mismo año y mes volvimos a pasar por el Circo de Piedrafita, venimos de
Wallon camino de Sallent y digo bien, pasar, porque íbamos disparados hacia
Zaragoza. No quedaban más días.
Año 1959.
Julio por supuesto. En estas vacaciones no nos planteábamos hacer nada en
Piedrafita, pero sí, teníamos que pasar por allí de vuelta a casa.
La idea central era ir al Vignemale, a la cara Norte de la Pique Longe y lo que
cayera. Éramos tres marchadores y cuatro escaladores. Comenzamos a
caminar en la pradera de Ordesa hacia la Brecha Rolando. Refugio Sarradest.
Gavarnie. Vignemale, refugio Baiselance. Por motivos extra-alpinos, cambió la
idea original, solo estuvimos allí un día y se continuó hacia Pont d’España y
Coterest, luego aterrizamos en el refugio de Wallon donde quiso la casualidad
que conociéramos a un chico de catorce o quince años, avispado y deseoso de
conocer las supuestas hazañas de los escaladores españoles. Como pasamos
la noche allí, tuve la ocasión de charrar bastantes ratos con el, teniendo en cuenta
que ni el ni yo hablábamos el idioma del otro. Al día siguiente, por la mañana,
antes de despedirnos el entusiasta muchacho me contó que cuando fuera mayor,
quería hacer las Crestas del Diablo. Le hice un gesto de complicidad y le deseé
suerte. Más despedidas y nos encaminamos hacia Piedrafita por el collado de la
Facha, camino de Sallent y Zaragoza. Pero al llegar al refugio de Piedrafita me
doy cuenta de que me quedan tres días de fiesta. El grupo sigue hasta Sallent y yo
decido quedarme allí, aunque sea solo. Quizás aparezca alguien. Duermo en el
refugio y a la mañana siguiente al ver que por allí no aparece nadie, se me enciende
la bombilla, me acuerdo del chico de las Crestas.. Bueno, a ver si lo dejan….
Así que cojo la mochila y me voy a Wallon, lo encuentro, le pregunto si quiere venir,
me dice que sí, se mete para adentro y al rato sale con dos bocadillos de pan blando
con queso envueltos en una servilleta y la mochila. Nos vamos (para mi volver) al
refugio de Piedrafita. Al llegar nos encontramos con dos catalanes. No hablan
mucho, pero cuando se dan cuenta que nos metemos en los sacos sin cenar, nos
dan unas pastillas de Avecren para hacernos una sopa. Por la mañana sin
desayunar caliente (en mi mochila solo quedan restos, polvo de galletas y alguna
pasa-almendra) salimos, nos subimos al Cristales. Cima a las ocho de la mañana,
tres horas más tarde estamos en el Soulano. Todo ha ido sobre ruedas, el chaval
funciona de maravilla, aunque todo tenemos que solucionarlo con gestos y silbidos.
Yo voy mientras hay cuerda, luego tiro de ella y el me sigue. No pregunta nada, el
sigue y sigue, trepando. Me sorprendo del horario. Y mi cabeza empieza a bullir,
¿por que no hacemos las de Costerillou? Para bajar hay que ir al collado entre el
Soulano y las de Costerillou, pasamos de largo una falsa brecha y en la segunda
(que es el descenso) mi compañero se para y señalando hacia abajo dice “par ici
par ici“. Lo sabe de sobra. En Wallon, el día que lo conocí, me había enseñado
una guía Ollivier. Yo como no entendiendo, me hago el loco y avanzo cincuenta
metros por las de Costerillou. El grita, “no, no”. Pero con el francés que yo sé,
como le explico ahora y lo convenzo de que son las once de la mañana, hace un día
espléndido y tenemos la oportunidad y el tiempo de sobra para llegar al Balaitús.
Tiro de la cuerda para que venga hacia donde estoy y pienso que el piensa (este
español se equivoca o está pirado y nos vamos a meter en un buen lio). Cuando
está más cerca, señalando con el brazo hacia delante le grito: Balaitús, Costerillou-
Balaitús. Cuando comprende que lo que no quiero es bajar, sino seguir, parece que
se tranquiliza y no le disgusta la idea. Así que seguimos a buen ritmo aunque un
poco más cansados, sin encontrar mucha dificultad, salvo un paso corto en la
Torre de Costerillou, de quinto, más o menos, llegamos a la cima del Balaitús a
las tres de la tarde.
Nos felicitamos mutuamente. Estamos muy contentos.
El día sigue bueno y casi nos fastidia que se acabe. Enfilamos hacia la brecha
Latour que ya conozco y nos vamos al refugio. Nada más llegar, nos separamos,
Francois recoge su mochila y se marcha a Marcadau-Wallon. (Nunca lo he vuelto
a ver). Aún le quedan tres horas y media de actividad ¡vaya jornada!. Yo me quedo
a dormir. Como ya no están los catalanes, no hay sopa. Y a la mañana siguiente
me bajo a Sallent, sin desayunar por supuesto.
Entré en la Fonda Faure y pedí una comida, no era habitual en mí, comer en
restaurante, pero aparte del billete del tren, tenia uno de cincuenta pesetas. Me
cobraron treinta y me quedó para pagar la Tensina, a la que me subí sujetándome
la barriga, camino de Sabiñánigo-tren. Fin de vacaciones.
Con Francois Bombalot, aún nos carteamos un par de veces y me mandó la foto en
la cima del Balaitús. Lo último que supe, es que estuvo en el final de la guerra de
Argelia y que por los tiempos que corrían, le tocó un reclutamiento de cuatro años.
Un tiempo después una de las cartas no tuvo contestación y aunque indagué por
medio de unas amigas de Lourdes y del C.A.F.(aquella dirección, ya no funcionó).
Nunca supe de el.
El año 1960. No fui a Piedrafita, porque fui a Alpes, a una estancia para monitores
de la E.N.A.M.
Pero al año siguiente, pude ir con un numeroso grupo en una temprana Semana
Santa, ubicada en la última semana de Marzo.
El grupo en general, iban al Balaitús y la Facha. Pero el primer día convencí a
Toñin Vicente y nos escaqueamos saliendo un poco antes, yéndonos a las Crestas
del Diablo. Subimos al Cristales con crampones, en las crestas no los usamos y
nuevamente en el Soulano para bajar. El día salvo niebla mañanera, salió
espléndido. Del Cristales al Soulano empleamos cinco horas. Preciosa travesía.
Y aunque estábamos en la cima, a la una del mediodia, la bajada fue laboriosa,
destrepada con un rapel de quince metros al final y llegamos al refugio de noche.
Al día siguiente cumplimos con parroquia acompañando al grupo a la Gran Facha.
Los dos días fueron preciosos.
Una vez en Zaragoza, afloró algún quisquilloso, diciendo ”eso no es una invernal,
el invierno termina el 21 de Marzo”. Pues muchas gracias. Como si nosotros
no lo supiéramos.
Pasados los años, aún hubo varios episodios, propios y ajenos, que sucedieron por
Aguas Limpias en pos de las Crestas del Diablo, que no culminaron en positivo.
Ciñéndome a las propias, que son las que mejor conozco, destacan dos que
terminaron chuscamente.
La primera, salimos de Formigal el día Nochevieja, para llegar al refugio el día
de Año Nuevo con un tiempo imposible, todo cubierto, sin luz, sin ver el cielo ni
un segundo. Como dentro del refugio y en parado teníamos más frio que fuera en
movimiento, duramos poco allí. Y aunque sabíamos que habíamos hecho una
tontuna y que nos ibamos a volver sin hacerlas, ya que estábamos allí, podíamos
subir hasta el Cristales, por si cambiaba el tiempo ¿? cosa que hicimos con
crampones y envueltos en una espesa niebla. En la cima comimos alguna cosa y
cuando ya los pies, se nos estaban quedando de madera, comenzamos el descenso,
y sin parar llegamos a la Sarra-Formigal. Esto ocurrió en el ¿69? con Carmelo Royo
y Oscar, un muchacho de Pamplona, que ayudaba a llevar en verano, el refugio de
Goriz a Toni Martí. Más adelante se casó con una canaria, se fue a vivir al calorcito
de las Islas y espero que se haya templado ya.
En la segunda, el embarque-tontuna fue para nota. En otro final-principio de año,
éramos tres, creo, aunque no recuerdo los nombres. El tiempo infernal, sin parar
de nevar. Nos hundíamos hasta las ingles. Como no podíamos sacar las piernas
de la huella, optamos por tirarnos de espaldas, luego pisando por turno, hacíamos
trinchera para avanzar. Esta vez también pretendíamos ir a las Crestas.
Una vez que estuvimos ya maduros, bien agotados, bien chipiados y rebozados
como albóndigas en harina, sin un centímetro de ropa seca, llegamos a
Llano Cheto después de seis o siete horas de brega. Cualquiera que lo conozca
sabe, que en condiciones normales cuesta una hora. Allí mismo dimos la vuelta.
Sobresaliente Cum Laude.
Durante la vuelta siguió nevando hasta que estuvimos dentro del coche. Después
tambien.
TORNILLO. Espolón Sol y Sombra. Norte.
Publciado por Gregorio Villarig - 26/07/11 a las 06:07:39 pmEste mallo tambien pertenece al grupo de los olvidados. Está en el extremo,
a la derecha de la Peña Don Justo y cerca de la senda que va a la “Ferrata”.
Tiene una via normal por el collado. Rabadá, M.Bescós, Montaner. 1952.
Otra por la cara Este (con algo de Norte) via Pepón. Maza y Serrano.1971.
Y la cara Oeste. Berges, Prado, Morente y Orús. 1976.
La normal después de la primera, se hizo seis veces hasta 1957, una hasta
1961 y otra hasta 1963, luego ninguna hasta el fín del libro en 1969. Los
dos libros que le siguen, no los he podido rastrear por estar desaparecidos.
No obstante en el primero, ya se vé como las visitas al mallo van decayendo
¡Vamos! lo normal que ha ocurrido -en estos últimos treinta o cuarenta
años- con los mallos pequeños o alejados del pueblo.
Este mallo tiene buen dibujo. Aunque desde el oeste es muy ancho, desde el
norte, aproximación o Peña Don Justo se le vé airoso, está formado como
si fueran tortetas de Ayerbe apiladas una encima de otra. Y es más ancho
por arriba, que por enmedio y base. Si estuviera junto al pueblo, se haria
continuamente.
Le pregunto a Carlos Maza por su via y me dice que no sabe si se repitió.
Y ante la misma pregunta a Orús, me dice: Que el Guirles con un compañero
y no recuerda más. Es posible que pudiera haber alguna repetición, pero no
muchas y en esta última época, por supuesto que ninguna.
Yo estuve en la normal en 1961 pero no recuerdo ni por donde se iba al
collado.
Así que en éstas estamos, hace un tiempo, ya dije que Jesús y yo no
teníamos remedio, pero es que particularmente noto que se me ponen los
ojos cariñosos, con los mallos escondidos, los rincones olvidados, los
collados en los que nunca he estado, o no me acuerdo, las canales que no sé
donde terminan, ni qué se verá desde allí. Y con cualquier pizca de terreno
que de joven no me interesaba o directamente despreciaba por las urgencias
de la lista de prioridades que teníamos. Ya sé que me estoy refiriendo a una
porción mínima de territorio, que esto no es la península del Labrador, pero
todavia no lo conozco del todo y mientras quede algo me lo voy a pasar bien
Un dia de finales de Abril andando por debajo de los Fils, traté de acercarme
a las paredes del Tornillo. No habia camino ni senda, todo bosque, tuve que
apartar ramaje, bracear y romper las ramas secas de los árboles caidos por
el incendio y luego podridos por el agua. Desde la senda de la Ferrata, me
costó media jornada tocar pared. Se me quedó en el ojo un espolón que
trepaba panza tras panza y contra más arriba, mas gordas y desplomadas.
A los tres dias de este paseo estábamos Yarza y yo, metidos en harina.
Aunque pasamos el bosque mojado de dias anteriores, salvo los cuatro o
cinco primeros metros, no hubo problema. La roca seca y sana nos
proporcionó una buena escalada exploratoria. Hicimos una tirada de mas
de cuarenta metros, (quedó montada) llegando a una amplia cornisa donde
montamos reunión y rapel que queda ya como definitivo.
Volvimos a casa con una primera impresión buenísima. Aquello prometia.
Pero como todo no puede ser felicidad, empezaron a torcerse algunas
cosillas.. Ajenas a la propia escalada, que continuaba prometiendo bastante
En la conversación me comentaba Jesús que esta via habria que resolverla
en el mes de mayo, contando con que todos los fines de semana no podria
venir, a mí me parecia bien no meternos en meses de calor y más en la zona
de extraplomos que orientan un poco al oeste y por la tarde el sol se torna
inclemente.
Pues bien, estamos a primeros de mayo y ” la primera en la frente”, nos toca
lluvia, solo son goteos intermitentes, pero lo suficiente como para ni tocar
la patinosa pared..
Volvemos cuando Jesús puede y hacemos una segunda tirada corta y luego
atacamos una pared extraplomada en dirección a las panzas, pero queda
abortado por una abundante tormenta. No nos mojamos mucho porque la
reunión la tenemos debajo de un techo a escuadra. El auténtico remojón
nos lo damos al encontrarnos a pie de via, zapatillas y ropa totalmente
mojadas y cruzar todo el bosque que está impregnado. Ese dia Jesús
conduce el coche con los gatos, que es el calzado mas seco que le queda.
http://www.youtube.com/watch?v=A2VR52mx_8Y
http://www.youtube.com/watch?v=PH09sEZEoZ4
Al descolgarme un poco rápido del extraplomo, para refugiarme de la
tormenta en la reunión, me lesiono un poquito el hombro y dos dias despues
en casa, me aparece un dolor de riñones que va en aumento. Bien, otro
factor. Ahora, un dia no puedo salir por el dolor, otro no puede Jesús,
cuando puede Jesús y yo me aguanto el dolor, no se puede por la predicción
del tiempo. Y es que después del remojón, miramos al cielo de reojo. Total,
que se nos ha agotado Mayo y en Junio ya me había avisado Jesús que no
podia porque tenia que cosechar cerezas. Y otras obligaciones.
Con paciencia fui negociando el paso de los dias y gestionando mis variados
dolores de espalda hasta que el último fin de semana de Junio, pude, pudo,
pudimos escamotear un dia a la obligación y logramos tocar cima.
Tremendas panzas… Muy aéreo. Emocionante.
A la semana siguiente, primeros de Julio, volvemos, limpiamos, montamos
un buen rapel de cima y recogemos material.
145 MEZALOCHA. Peña del moro. Via Goito.
Publciado por Gregorio Villarig - 25/05/11 a las 10:05:24 am145 son los años que sumamos Angel Lopez y un servidor y el cuatro de
Mayo trasladamos nuestros huesos a esta mítica vía, mítica por las veces
que no se subió. Al contrario de otras clásicas que se suben
constantemente.
La historia de esta via comenzó en algún momento de 1957 con Antonio
Lacasta, Jesús Mustienes y yo mismo. Teníamos 16 o 17 años, muchas ganas
y mucho despiste. Ibamos a intentar hacer la Peña del moro, que así se
llamaba la Peña y la única via que habia en aquel entonces (J.A. Bescós,
Angel Lopez y Esteban de Pablo, 1954). Andábamos por la base a la busca de
una chimenea seguida de una fisura, cómo nos habian contado y pasándonos
de largo sin verla, encontramos otra chimenea que podia ser la que
buscábamos. Sin más comienza Mustienes haciéndose la primera tirada, en
la segunda, ante un estrechamiento y no pudiendo clavar, pidio un paso de
hombros, subió Lacasta y sin ningún seguro le hizo el paso de hombros,
Mustienes siguió hasta que hizo reunión, pasando una cuerda de cáñamo,
alrededor de dos bloques empotrados. Esta tirada la hizo sin ningun clavo.
Llegamos nosotros y un pelin espantado intento meter una clavija en fisura
que parece ciega, pero que a base de insistir, entra entera. Comienzo la
tercera tirada que va desde los bloques con cáñamo y clavija, hasta un árbol
seco que se ve en lo alto de la pared. Y aquí comienza el baile. Un comienzo
de tirada engañoso, porque empieza suave con un espolón tumbado con
buenas presas aunque alguna suene a hueco. En ese terreno pongo un clavo
que todavia está hoy en dia. Fabricación propia. A partir de ahí, las presas
se convierten en agujitas romboidales que apenas se sostienen unas a otras,
es un reguero blanco (el resto es rojizo) en terreno vertical y tendiendo
hacia la izquierda y alejándose del ansiado árbol. Entro en ese terreno, con
los pies siempre pisando plano las puntas de aguja y nunca de lado, para que
no se desmoronen. Las manos nunca cogiendo las presas de frente, sino de
costado en el colladito entre agujita y pared con los dedos índice y corazón.
Trato de meter un clavo, pero todas fisuras se abren, sigo subiendo hasta
que consigo poner uno, no me parece bueno, pero es lo que hay. Cuando
estoy dos metros por encima, el clavo se sale solo con el movimiento de la
cuerda. Tarde para destrepar, continuo y cuando puedo pongo otro clavo al
que le vuelve a pasar lo mismo, se sale. A estas alturas, me veo muy lejos de
la reunión y mi propósito ya no es subir, pero sigo subiendo para ver si
puedo meter un buen clavo y bajarme de él. He llegado a un punto en el que
desaparecen las agujitas blancas y una pared rojiza y extraplomada me
cierra el paso y tengo el árbol a mi altura pero muy a la derecha. Sigo sin
poder meter nada y la travesia me parece casi imposible. Pero no pierdo
muchos segundos en pensar. Comencé a pasar y cuando ya no pude
aguantar me lancé hacia el arbol, enhebrando con los dos brazos una raiz
que salia y entraba en la pared. Subí por ella hasta el tronco y me puse a
caballo en él. Estrechamente empotrado entre el tronco y la pared, a
horcajadas, los pies colgados de cara al vacio, después del agobio, aquello
me parecia un trono de dioses. Aunque atrapado en la estrechez, ni siquiera
pensé en volverme cara la pared y meter un par de clavos aprovechando la
mejor fisura y la mejor roca que habia en toda la Peña durante un par de
metros. Asi que grité ¡¡reunión!! y pasándome la cuerda por la cintura me
dispuse a recuperar a Lacasta, que comenzó a subir. Los primeros metros
hasta el clavo, todo discurrió normal, pero cuando entró en las agujitas
blancas, aunque vió el panorama, no le prestó la suficiente atención, como
suele ocurrir cuando se va con cuerda por delante. La consecuencia fué que
se despegó de la pared por dos veces con las presas de manos y pies,
causando estruendosos desprendimientos. Mustienes que estaba protegido
al final de la fisura-chimenea, no vió las piedras, pero las oyó y juraba y
perjuraba que le habian pasado a milímetros de el. Esto anunciaba como
iba a terminar el asunto. Desde su posición en la reunión no se veia la pared,
pero aun así decia “yo no pienso subir por ahí”. Mientras Lacasta consigue
llegar al árbol y nos amontonamos en el. Consultamos con la reunión de
abajo. ¡¡Bueno, qué!! Que qué, que os bajais ¿no?. Los del arbol despistando.
“Falta poco”. El de abajo. Yo por ahí no pienso subir.. Así que, todos de
acuerdo. Pasamos la cuerda por el tronco y rapelamos hasta la reunión de
Mustienes, al que ya le habia vuelto el color, junto con la tranquilidad.
Y de allí bajamos pasando la cuerda solo por el agujero de la clavija. Los
rápeles entonces no tenian mucha sofisticación.
En Zaragoza ya descubrimos que aquello no era la via de la Peña del moro.
Después hubo alguna intentona de encontrar compañero para volver, pero
no hubo fortuna, ya que el episodio se propagó, con grandes dosis de
fabulación y ya no salió ningún voluntario…
Aproximadamente cuatro años despues tuve un accidente y estuve una
docena de años apartado de las paredes.
Como la vida sigue, fué apareciendo gente nueva, unos “jóvenes látigos” de
entre ellos Valentin Asensio y Fernando Orús, que cogieron un dia y dijeron,
vamos a ver esa via, si tiene brujas o solo son batallas de abuelos. Pues
fueron y la subieron. La primera parte (dos tiradas) hasta la reunión del
cáñamo lo hicieron por donde nosotros, aunque cambiaron de sitio la
reunión. Y de aquí al árbol, no tocaron las agujas blancas y desde el clavo
que quedó y aún está, fueron directos hasta el arbol en artificial. Usaron el
árbol de reunión pero tuvieron el buen sentido de clavar la reunión usando
la buena fisura y desde allí en artificial y luego en libre llegaron a la cima.
Esto ocurrió en 1986. 29 años después de la primera llegada al arbol. Que
se sepa, no hubo ningún intento entre medias. Ni tampoco ninguna
repetición después de ellos. Aparte de nosotros y ellos que la terminaron,
la via estuvo inédita más de cincuenta años. Hasta que hace dos o tres,
Cintero propuso darle equipación porque pensó que era una pena que
estuviera tan olvidada. Fue con varios compañeros, Orús, Lacasta..y quedó
lista alternando clavos y paraboles. Ultimamente Cintero se ha convertido
en guia y propagandista de la via (y de las otras que hay en la Peña) y ya ha
llevado a varios amigos, que se han dejado.
Llevábamos varios meses intentando coincidir hasta que salió el dia, fuimos
y pasamos una buena mañana en Mezalocha, aunque todavia hubo que
esquivar alguna piedra..
Ahora con la equipación ha quedado humanizada, aunque todavia hay que
tener el ojo abierto.
LA PEÑA SOLA. 11-5-1958
Publciado por Gregorio Villarig - 24/03/11 a las 11:03:58 amDespués de salir del trabajo, comer a toda máquina y seguir corriendo,
llegamos a la estación del Norte y nos montamos en el “canfranero”. Una
vez colocadas las mochilas, tenemos el primer respiro del dia sentándonos
en los bancos de madera. Hablamos y pensamos tranquilamente, pero con
la excitación interior provocada por ir hacia lo desconocido. En el club, en
Montañeros de Aragón hemos oido cosas, -cuidado-, nos han contado otras,
-ojo-. Vamos repasando todo lo absorbido: Que si el techo, que si después
“el paso de las pitonisas”, mas adelante, mala reunión y mala roca ¡vaya!,
pero luego por arriba todo es más facil. Menos mal.
Se ha subido muy pocas veces -seis- en 11 años, desde la primera en 1947.
Y ¡quienes han subido! -Serón, Millán, Laguens-. La segunda M. Bescós,
Rabadá, Cintero en 1953, la tercera J.A. Bescós, Montaner, Diaz en 1956,
la cuarta Virgili y Cantero, la quinta de Pablo y Ligorred, los primeros
que no duermen en la pared y lo hacen en el pueblo. Vaya nómina…
En estas cavilaciones se va pasando la tarde y el viaje. Y cuando llegamos a
la estación de Riglos (que no al apeadero) como casi siempre con la acción
se nos pasa la ansiedad. Hemos bajado del tren y tenemos que recorrer
nueve kilómetros hasta Agüero por una carretera de tierra y piedra
apisonadas. Se acabó el pensar. Y con unas mochilas… Cuerdas de cincuenta
metros de once milímetros-cáñamo- clavos de hierro, mosquetones idem,
estribos caseros, martillos idem, las fiambreras… Como todavia no hemos
aprendido a andar despacio, nos damos una buena “panadera” y llegamos al
pueblo sin resuello y tantico “acaloraos”. Buscamos la casa, donde daban de
dormir. La encontramos y nos recibe una señora que nos dice que si, que es
allí y nos pasa a un cuarto encalado, donde hay tres o cuatro hombres con
vaso de vino en la mano y sentados en unas tablas asentadas en troncos y
cajas de madera. Sin otro adorno. Era el Bar o lo que hacia de Bar. Ellos con
la espalda en la pared y mirándonos. Nosotros, Mustienes y yo, diecisiete
años, no sabiamos que hacer. No bebíamos vino, todavia. Nos sentamos en
la tabla enfrente de ellos y lo que no recuerdo es si por fin tragamos con el
vino o nos sacaron botellin de cerveza. Rompió uno de ellos el hielo
preguntando que, a qué habiamos ido, contestamos que a subir la Peña.
Momentos de incredulidad, ojos como platos y miradas entre ellos.
Volvieron a preguntar varias veces y se fué avivando la conversación
Pero como vais a subir, si apenas sois unos mocosos, tener cuidao quesa
piedra es mu dura, ¡que van a subir! se contestaban entre ellos, si no saben
ni ande van, mirar, se dirije uno a nosotros. Una vez vinieron un grupo
de más de veinte, hombres hombres, y ¡no pudieron subir! Contestamos,
quizás vinieron de excursión. Y el, no no, eran falangistas que mandaban
mucho y no pudieron subir.. Como nosotros seguimos diciendo que vamos
a subir o a intentarlo, otro ataca de nuevo preguntando, pero por lo menos
os pagaran algo ¿no? Y nosotros: Pues nó, quien nos va a pagar… El de al
lado. Que si, que si, algo les darán.. El otro con ojillos maliciosos ¡Hombre!
Nosotros que no, hasta que uno de ellos suelta, pues no lo entiendo, no
entiendo tanto empeño en subir a una peña, porque allí ¿que hay, que se
ve? ¿que haceis una vez arriba? Hombre, yo subiria, si me fuera a
encontrar un saco de oro o una mujer en pelotas… La conversación siguió
pero ya no me acuerdo de muchas de las frases que allí se oyeron..
A la mañana siguiente después de no dormir mucho, nos levantamos a las
cinco y a las seis estábamos a pie de via preparando los bártulos.
Comenzamos con un paso de hombros que me hizo Jesús, haciendo
equilibrios hasta que puse las manos en el techo, metí un clavo y puse
estribo, desde allí uno más y me situé debajo de una panza que se solia
salvar en artificial con tres clavos, pero vi la posibilidad de volverme hacia
el vacio, metiendo el culo en una cornisa y pasar por ella dos o tres metros,
hasta encontrar un rellano donde pude ponerme de pie, volverme de nuevo
cara la pared y desde allí poner con la mano izquierda un clavo en la parte
alta de la panza, con el que pasamos hasta unas cornisas, ahorrándonos el
poner dos más. Buena reunión, se clava a placer. Sube Mustienes y desclava,
en el segundo -como el siguiente esta en la panza lejano y a la derecha y
ningún otro apoyo- tiene que golpearlo estando colgado de el. Cuando el
clavo sale, Mustienes vuela. No hay percance gracias al extraplomo. Se
restablece y quita el de la panza, llegando a la reunión. Toma la cabeza y se
lanza a por el famoso “paso de las pitonisas” -artilugios de hierro, de dos
centímetros con anilla, que he fabricado en el taller- el paso es un muro con
pocos relieves y unos agujeros minúsculos donde no caben los dedos. De
ahí lo obligado de hacerlo en artificial. Jesús pone un par de pitonisas en los
agujeros, rellenándolos con plomo -que he traido del mismo taller- pero
como no se siente del todo feliz colgado de aquellos hierrecitos, lo resuelve
a libre yendo en oblicuo ligeramente a la derecha. Reunión mala en cornisa
buena. Me recupera y continua por esa cornisa andando agachado y
contorneando un espolón. Reunión mala en cornisa buena y aérea.
Emocionante. Tomo el relevo y le pateo la espalda en un nuevo paso de
hombros, meto un buen clavo muy alto y desde el por un diedro canal llego
a una cuesta de tierra con arbol enorme. Sigo por un muro con una buena
fisura con intención de no poner nada, a pesar de que hay señales claras de
que han clavado, hay un momento en que el paso se pone patinoso, lo
pienso mejor, destrepo y pongo un clavo, continuo hacia arriba, luego
travesia a la derecha y llego a una buena cornisa con sabina. Es reunión y
rapel. Viene Mustienes y sigue por buenas y abundantes presas, facil, hasta
una cueva con puentes de roca. Magnifica reunión. Me recupera y continuo
a tope de cuerdas hasta la antecima. Esta tirada, que nosotros describimos
como facil -no tendria mas historia, si no fuera por la anécdota, de que hasta
años despues, varias cordadas nos decian que en la última tirada habia
algún paso muy dificil. Yo al año siguiente volví a subir dos veces, una con
Lacasta, otra con Escobedo y siempre me pareció facil. El truco estaba en un
arbolito al pie de un diedro, que mientras algunos lo rodeaban por la
derecha, nosotros nos agarrábamos a el, poníamos un anillo de seguro, sin
más entre la reunión y la cima. Claro, para los que iban por la derecha
evidentemente era muy dificil y esto lo compruebo, cuando he vuelto
treinta y cuarenta años despues y he pasado por la derecha. Es un muro
completamente vertical y la roca no es muy buena. Hay tres paraboles en
cinco metros. Pero a la izquierda, cerca, allí sigue el arbolito.
Estamos un rato en la cima, deben ser las dos de la tarde. Creemos que el
descenso será rápido y sencillo, pero en el primer rapel aun tenemos una
pequeña aventura, por bisoños. Pusimos el rapel en la rama de sabina mas
hermosa que habia, pensando en bajar por el lomo que habiamos subido,
pero doy el primer paso y ya me quedo colgado en “volao” sigo un poco más,
siempre pensando en el lomo, pero cada metro me mete mas en el “volao”,
abandono la idea pensando que a algún sitio me llevará y desde luego, casi al
final de las cuerdas toco pared en una cornisa justa para los pies, no puedo
meter nada y aviso a Mustienes de que no hay reunión,-el lugar mirando
hacia arriba es extraplomado y hacia abajo, abismal- baja y despues de
luchar un poco con un miniatasco, recuperamos las pesadas cuerdas de
cáñamo. Procurando que no se nos vayan de las manos y desencordados
vamos pasando por la exigua cornisa que se convierte en pared pero ya
tumbada y de buena roca, llegamos a la cueva donde habiamos hecho la
última reunión y desde allí ya sin problemas y con dos rápeles llegamos al
suelo.
Vamos hacia el pueblo y en la primera calleja, nos estan esperando unos
zagales alborozados que nos acompañan hacia la plaza y que alborotados se
dirigen hacia un abuelo que está sentado pegado a la iglesia y apoyado en su
gayata. Lo ve lo ve, han subido, los hemos visto antallarriba o cima y los
hemos visto bajar agarrándose a las sogas. Que si, que si.. Y el hombre
imponiendose por encima de aquel avispero, suelta: Miá que sois inocentes,
que no hombre que no, que no han subido, que sus lo hacen ver, que son
como brujas, que susluhacen ver pero no han subido. Abuelo, que lo hemos
visto, que si, que si. El hombre ya desbordado por la chiquilleria, aún
argumenta: Pero como van a subir, a ver, donde está la senda, eh, donde
está el camino. Y termina sentenciando: Además, carretera que no saca
polvo, pa jodela. Una vez que la cosa se fué calmando hablamos un ratito
con el y hasta nos preguntó por los artefactos que llevábamos. -tenia razón-
si no de qué. Nos fuimos hacia la casa donde habiamos dormido a recoger y
comer de fiambrera, pensando que aún habia que ir hasta la estación de
Riglos y no perder el tren que pasaba antes de las siete de la tarde.
Llegamos a cogerlo. Esa noche dormimos en casa.
Hablando con Mustienes, a punto de acabar este escrito, me dijo: que fuimos
los primeros que, en el mismo dia subimos la Peña Sola y logramos coger el
tren. Era la octava ascensión.
“HAZAÑAS”. No todo es gloria.
Publciado por Gregorio Villarig - 18/12/10 a las 09:12:36 amEstamos Lacasta y un servidor, sentados en el suelo desdoblando clavijas y
dando mordiscos al bocadillo de mamá entre martillazo y martillazo.
Aparentemente tranquilos, relajados, sin prisas.. Hace un solete bueno y
acabamos de desembarcar del autobús que nos ha traído a Vadiello. Para
nosotros es la primera vez que estamos aquí, nos han hablado del Puro, los
mayores. Y avisado “cuidado que cuesta más de lo que parece”, “cuidado que
hay artificial, que no hay nada puesto”… Pero nosotros, jóvenes pelín osados
pensamos que no será para tanto, total noventa metros… Además en Riglos
ya hemos hecho vias mucho más largas y en unos horarios rápidos para la
época. Nos sentimos temerariamente seguros y jugueteamos con la idea de
bromear con los mayores. Ante tanta pachorra por nuestra parte, Esteban
de Pablo escalador y hombre sabio, preocupado porque se nos hace tarde,
nos aconseja no fiarnos. (Esteban con Cintero son los que habían hecho la
segunda escalada al Puro). ”A ver si os va a faltar día”, a lo que le
contestamos con un “nos sobra día y nos falta mallo”. El sigue porfiando,
nosotros terminamos los bocadillos y recogemos. Por donde va esto…
Cogeís ese lomo y entrais en una canal que se abandona a la derecha y por
unas zarzas llegais al collado, le dais la vuelta y ya vereis.. Estas son las
fichas que solíamos usar en los años cincuenta y nueve y sesenta…
Dejamos la canal, pasamos por las zarzas y vemos por primera vez de cerca
el Puro y lo que será dentro de muchos años (35) la via que abrió Garcia
Picazo, pues al pasar le he comentado a Lacasta, “mira esas fisuras
discontinuas, por ahí se podría hacer una via. Pero de momento nosotros
vamos a la única via que hay y está en la cara opuesta del mallo. Pasamos
por el collado y damos la vuelta hasta una cornisa arbolada, salvamos un
pequeño muro con presa de “garbancillo” y Lacasta se lanza a por la fisura,
encontrándosela limpia tal como nos lo habian anunciado, aunque este no
es el problema, sino que tiene que hacer uso de la mejor artesania con los
clavos cortos y medianos que llevamos, cuando la fisura ancha y profunda
pide a gritos escarpas, tacos de madera incluso algún sable hubiese venido
bien. Me recupera y le tomo el relevo. Estamos debajo de una panza. La
subieron en 1953 haciendo agujeros con buril de 12 mm. metiendo clavos
cortos. (Como dato diré que en Riglos aún tuvieron que pasar muchos años
hasta que se hizo el primer agujero de buril). No sé si fue por costumbre o
por estrategia pero no solo quitaron los clavos sino que los arrancaron y
rompieron los agujeros dejándolos inservibles, muy abocardados. Parón.
Con paciencia y pericia, usando pitonisas y cuñas de madera en agujeros
que alguno no tenia ni un centímetro de profundidad (en uno de ellos se
salió la pitonisa hasta cuatro veces) fui ganando terreno y conseguí
sentarme en la cornisa-reunión encima de la panza. A partir de aquí, todo
es en libre.. Estaba disfrutando del momento mientras Lacasta se acercaba
a la reunión, cuando oímos unas voces y al seguido gritos desde la carretera.
¡Venga, que ya es hora! Que se va el autobús. Que se va hacer de nocheee…
Y de vez en cuando tocada de cuerno ¿En qué consiste? En cerrar la mano
haciendo un tubo, ponerla en la boca y entonar un: tutú tutúúúúúú ¿Que
quiere decir? Os vais a bajar. No habeis podido. No tenéis lo que hay que
tener. Etc.. Ese bullicio nos saca del ensimismamiento y nos preguntamos
que hora es. Mientras Lacasta asoma la cabeza por la reunión, le digo. Hora
de bajarse. Al principio se sorprende, pero rápidamente entiende cual es la
situación y comenta ¡pero si lo que queda es fácil! Vaya choteo que va a
haber ahí abajo, pienso yo.
Comenzamos a rapelar y ya en el suelo escaseando la luz, vamos hacia la
canal bosqueando. Los de abajo no se limitan a frotarse las manos, sino que
algunos cogen linternas y vienen hacia nosotros, señalándonos la buena
dirección con los focos, gracias a lo cual podemos encontrar senda y llegar
sin más a la carretera. Es denoche. El autobús un hervidero. La entrada
triunfal. Tutú tutúúúúúú ¿Así que os sobraba día y os faltaba mallo eh?
Pues no Esteban, esta vez “nos ha faltado día y nos ha sobrado mallo”.
La frase estuvo coleando durante meses, o años.

Aunque no fue acuñada esta vez, sino que ya habia sido empleada en otras
ocasiones.
EL COLMILLO
Una de ellas no puedo contarla en primera persona, por no haber estado
presente, pero me la contó Cintero, gran fabulador y recolector de todo tipo
de historias.
Pues por lo visto, érase una vez que iban Montaner y Rabadá en un autobús
a San Cosme y no sé porque razón Pepe Diaz a lomos de una moto. Una vez
los tres reunidos, se dirigieron hacia una aguja llamada el Colmillo por lo
visto de no mucha importancia y escaso renombre. Una vez navegado el
mar de matas y teniendo en cuenta que la normal ya habia sido subida,
decidieron empezar por la otra parte, la más larga. Harían una primera.
Ahí empezó una fiesta en la que participaron activamente, en su primera
parte Rafael Montaner y Rabadá, haciéndole pasos de hombros. Rafael
piensa que un poco más a la derecha será más facil, pero “como les sobra día”
se lanza. Primeros jadeos, esta roca no sé.. el clavo no vale mucho.. hay
una panza.. vendria bien un paso de hombros.. este medio clavo no es gran
cosa.. si pudiera llegar a aquellas presas.. Entre ponte bien y estate quieta,
se les ha ido media jornada. Deshacen lo hecho y lo destrepan, paso de
hombros incluido. Deliberan. 2ª Parte. Vamos por la via normal, dicen
decididos. Aunque no es pronto, “todavia nos sobra día”. En esta ocasión el
osado es Pepe. Pone una clavija, sale a libre, pero se vuelve, pone otro clavo
y otro, vaya.. pues esto no parece que.. si pudiera.. quizas si.. otro clavo
más.. Pepe se “cansa”. Nueva deliberación. Como un poco más arriba han
visto una clavija abandonada, deciden que aunque ya es tarde, pueden subir
hasta ella, sacarla y luego se van. Esta vez toma el relevo Rabadá que sube
un poco más que Pepe y comienza a desclavarla. No puede, hace reunión,
sube Montaner recuperando el material, le hace un paso de hombros para
que pueda golpear mejor, Rabadá le pide que le cambie el martillo, sigue
sacudiendole y la clavija sigue tan campante. “Deciden” dejarla, se bajan en
rapel y mientras recogen los bártulos rumian, ni primera, ni normal, ni
clavija y piensan mientras se retiran, “que no les va a sobrar tanto dia”.

Hablando con Pepe me ha dicho, que Montaner escribió un artículo para el
boletin de Montañeros de Aragón. Enero, febrero, marzo, abril, 1958.
Titulado: LOS”BUENOS”. Para curiosos.
EL FRAILE
Y la otra, me la contó José Antonio Bescós protagonista junto a sus
compañeros habituales Montaner, Rabadá, Nanin, Pepe y Navarro, en
una de aquellas salidas con el Super a nuevos lugares donde no se
llegaba en tren o autobús.
En esta ocasión se trataba de ir al Salto de Roldan, concretamente a la
aguja El Fraile. Han aparcado en la explanada junto a la Peña San Miguel
y se sabia más o menos que la normal estaba hecha o que debia estar
hecha, además, estamos ante la plana mayor del alpinismo aragonés. Y
no se pueden andar con medianias. Quieren una via nueva. Y por la
pared mas larga y abismal. Todos de acuerdo y se bajan hasta el rio
Flumen, atraviesan la espesura y tratan de localizar el punto idóneo para
el ataque, no es facil decidirse, por aquí… no mejor por… yo creo que…
a mi me parece… La mala roca amarillo-rojiza no ayuda en la decisión.
“Nos van a dar las tantas” dice alguien con dudas. Y entonces Rabadá,
creo que es al que se le atribuye la frase, soltó, ¡bah! “sobra día y falta
mallo”. Así que se deciden por algo y nuevamente empieza una historia
que se ha repetido muchas veces y que os habrá pasado a algunos de
vosotros. Ya voy yo, segundos después, vaya.. no creia que fuera tan…
es que.. si pudiera meter algo… por aquí no va a poder ser… -dice uno-
“mira a ver por la derecha”. Otro, “cógete a la presa que tienes encima,
asómate” “bájate tu, que me subo yo”, no no, mejor será…
Así va transcurriendo la jornada, sin conseguir grandes avances, hasta que
caen en la cuenta de que el dia va acortando y el mallo sigue bastante
entero. “Deciden” dejarlo para mejor ocasión o para otros que se puedan
perder por aquellos andurriales.
Cada uno pensando en lo suyo, desandan el camino de bajada, que ahora es
de subida, hasta la explanada y se montan en el Super rezando para que no
se les pare o pinche como ha ocurrido en otras ocasiones.

R.Montaner/ J.A.Bescós/ P.Diaz/ J.Vicente/A.Rabadá
haciendo la foto: E.Navarro ?
Mallo CORONA. Cara Este
Publciado por Gregorio Villarig - 24/11/10 a las 10:11:45 pmEl mallo Corona está situado en el centro del sector de los mallos olvidados
y a pesar de su porte vertical, ha sido completamente ignorado. No tengo
noticias, ni comentarios, ni relatos, ni historias, ni croquis, ni escritos fuera
o dentro del libro de firmas, o guias. Lógicamente, nosotros tampoco
habíamos estado en este mallo. Salvo algún escarceo en solitario,
rodeándolo, en mis paseos de jabalí. Así que ya tenemos la motivación.
Ir donde no se ha ido.

El dia seis de Noviembre vamos a explorar y darle un toque, nos decidimos
por una ruta en la cara Este, que está enfrente de la via Cara Norte del
Carilla, en el rincón escondido. La aproximación es la misma que al Carilla.

Comenzamos por un diedrillo y a partir de aquí, la pared te va conduciendo
hacia un agujero-cueva.





Hay intercambio de voces entre Alex que está en la “Lucia” de la Aguja Roja
y nosotros. Se está haciendo tarde, preparamos el rapel y aún le echamos un
vistazo al techo que tenemos por encima y a la pared vertical que tenemos a
la izquierda llena de presas pero todas sueltas. Pero bueno, eso es tema para
otro dia. Nos vamos al bar de Toño a por las jarras.

Siete dias después el trece, volvemos, llegamos al agujero y resolvemos el
paso con un clavo y un puente de roca. Hacemos y recomendamos la
reunión cinco metros encima del agujero, en el que tambien se podria hacer.












Seguimos por un muro, hasta llegar a la cuesta cimera, unos dieciseis metros


y elegimos montar la reunión en función de lo que luego será el rapel,
aunque aun falten unos veinte metros a la cima. Subimos. Panoramica
estupenda.

Hacemos foto de cima, pero no sale muy bien.



Al sol hace calorcito, pero en cuanto entras en sombra hace frio. Habrá que
ir pensando en las camisetas térmicas de manga larga. A la par de estos
profundos pensamientos, decidimos hacer rapel e irnos a hablar con Toño
Carasol, un rato.



Ruta Ernesto Navarro – FIRE
Publciado por Gregorio Villarig - 15/10/10 a las 08:10:59 amLa idea de este itinerario es toda de Toño Carasol, que un dia me dijo, si lo
acompañaba a hacer una via que recorriera la arista Este, formada por todas
esas puntas que se siluetean contra el cielo.
Le dije que habia vias abiertas por las diversas agujas y dijo no importarle,
porque su pretensión era hacer posible este recorrido de la arista, uniendo
la parte nueva con el itinerario clásico.


El comienzo de la via, cae al aplomo de la punta Este, despues llamada
Catalanes y los últimos años Sally, confundiendo la punta con el espolón
Sally que va hasta la punta Este. Este tramo es nuevo. Luego rapelar hacia el
collado inferior de la Montolar, subir directos, ligeramente de derecha a
izquierda hasta la cima. Tambien nuevo. Y rapelando al collado de la
Mallafré, tomar la clásica via Peire hasta la cima.
La Mallafré es obviamente el punto más alto del Fire y ahí termina la arista
ascendente, pero para aquellos que deseen más, pueden continuar por las
demás puntas hasta la No importa, sabiendo que se puede abordar por el
“paso de la via” o por la Mateo norte y bajar por el sur y volver a subir por el
sur, bajando por el norte o repasar el “paso de la via”.






La preparación de este itinerario empezó en mayo del 2008, el 28 fuimos a
la punta Este a la derecha del espolón Sally y exploración de posibles
entradas-salidas por cornisas herbosas al “jardincillo”. El 29 preparamos la
punta Montolar y por el jardincillo fuimos a la punta Mateo a darle un
repaso.








Después pasaron más de dos años y en el 2010 el 30 de setiembre, fuimos a
lo que es el zócalo hasta la base de la Este, desbroce vegetal incluido,









y al dia siguiente, escalamos e hicimos senda por el bosque colgante.










Ya se que hay gente, que en ese tiempo, da la vuelta al mundo en una barca,
y que algunos, no ya en dos años, sino en dos dias, hacen dos caras nortes
lejanas entre si. Yo, lo único que se me ocurre decir en nuestro descargo, es,
que no utilizamos helicóptero.
Toño para animarme a ir, me dijo al principio, ponle tu el nombre que
quieras a la via. Y yo le puse, ya entonces, el nombre que encabeza el relato.
CARILLA Cara Norte
Publciado por Gregorio Villarig - 16/09/10 a las 01:09:17 pm


Fin de Julio. Rincon oculto, sector mallos olvidados, esta vez es el Carilla el
objeto de nuestra atención. El nombre, sí que se conoce, porque forma
parte de la historia del Puro y asimismo está geográficamente emparejado
con el Cored, el mallo no tanto, porque se ha subido muy pocas veces,
despues de la primera en 1952. Nunca despertó gran interes, se hizo dos
veces más y en el año 1964 se abrió via por la cara Oeste, sin repetir que se
sepa, guia Montaner-Orus. Osea según el libro de firmas hasta 1969, se
subió tres veces (Normal) una vez (Oeste). Desde 1969 hasta la época actual
no me imagino a mucha gente desfilando por allí.
Pero cómo nosotros no tenemos remedio, nos acercamos a ese rincón, que
no se vé, si no vas hasta el.




Es en la cara Norte pelín Oeste y a la sombra hasta hace fresquito, mientras
que fuera de la raya de sombra, es un volcan. Nos aplicamos para hacer una
plataforma en la rampa de tierra y hojarasca, pisándola y apartando alguna
ramita, troncos secos y pinchos.
Lo que se ve desde aquí, es una fisura con piedras grandes, que se hace
chimenea, la cual se diluye poco antes de llegar a la cima. Bueno, a ojo,
cuarto grado con algún paso.

Eso es lo que yo pensaba desde el suelo.







Pero.. Vaya.. Llegar a la fisura costó (unos pocos metros) y en cuanto a la
fisura “facil”, hubo que desmontarla a martillazos, quitando una a una las
piedras como quien desmonta un muro de ladrillos. El mallo al menos por
esta parte, es cómo si tuviera una cascarilla desde que lo hicieron. Y
nosotros tratamos de quitársela, por ver si sale de dentro, el verdadero
mallo. En esto echamos el tiempo y en asegurarlo conforme avanzamos.










El calor comenzó a ser agobiante conforme el sol se fué acercando e
inaguantable en cuanto nos dio. Maillón y huida hacia las jarras de cerveza
con gaseosa.
Nos hemos ido de vacaciones a distintos destinos y no hemos podido
coincidir hasta el dia 11 de Setiembre.
Vamos para allá y al pie de la Oeste del Cored, nos encontramos con Pablo
de la Cruz y su mujer. Se estan encordando para hacerla. Yarza les hace una
foto. Charramos un rato y continuamos hacia nuestra via.








Esta vez la temperatura es buena, la via, una vez desbrozada, agradable y
rápida al estar asegurada. Hacemos reunión en el árbol y continuamos por
una chimenea de buena roca, que cuando quiere empeorar, ya estamos
saliendo a la antecima.





En esta cima no habíamos estado nunca ninguno de los dos.





Se ven casi todos los mallos pequeños.



Hacemos el rapel desde la sabina que hay en lo más alto de la cima. Atención
a las cuerdas. Se necesitan minimamente de cincuenta. La mayor parte del
rapel hasta el suelo, es “volao”. Seguir la dirección de las flechas (en las fotos)
si quereis recuperarlas sin problemas.
No apurarse por el aspecto de las fotos 16-17-18-23, porque todo ese
escombro, ya está en el suelo y los seguros en roca potente.




DOS VIEJOS ROQUEROS
Publciado por Gregorio Villarig - 18/06/10 a las 08:06:39 pmAntonio Virgili y Luis Lázaro son/eran unos montañeros, escaladores,
pertenecientes a la época de Rabadá, rondando su edad Luis y tres años
menos Antonio, compañeros y amigos. Pero por aquello de qué Rabadá
despidió mucha luz, estos dos junto con algunos más, quedaron con los
años en penumbra. A modo de pequeño homenaje o recordatorio diré que
Virgili junto a Ligorred y Cantero hicieron la cuarta al Puro, siendo los
segundos aragoneses, detrás de la primera de M. Bescos, Rabadá y Lopez.
Capitaneó junto con Ligorred, Cantero y Lázaro, el primer intento absoluto
al Fire por delante, osea la cara Sur-Oeste, la “Villar”. No sé exactamente
por qué no estuvo en el asalto definitivo, que fué protagonizado por
Ligorred, Lázaro y un novato Navarro. Lázaro conoció a Navarro en la
“mili” y se lo trajo al asunto de las cuerdas. Con bastante éxito.
No olvidar que el espolón Rabadá-Navarro se hizo por las primeras tres
o cuatro tiradas de la “Villar” abiertas por Virgili. Asimismo tambien
estuvo en el primer intento a la “Galletas” con Rabadá y Montaner.
Participó en algunas escaladas de la época, en categoria de curiosidades,
tales como “travesia de las cinco puntas del Mallo Fire. 1ª integral femenina”
o la “escalada noctámbula al Pisón”… Y en el corto recorrido Antonio Virgili
fué el que me llevó a hacer mi primera escalada en Riglos (las cinco puntas
del Fire) y Luis Lázaro quien me llevó a mi segunda escalada en Riglos ( la
cara Oeste del Cored). Aún las recuerdo.
Da la casualidad de que estamos haciendo vias nuevas por los mallos
pequeños y que en el arco que forman los mallos, Angel Lopez, Magdalena,
mallo de la Canal, mallo Corona y Carilla, o semicírculo y dentro o debajo de
el, existen tres agujitas en forma de cucurucho. Una de ellas, se llama “El
pequeño Ligorred”, se subió y bautizó en el año 1957 por sus compañeros
Virgili y Cantero. Está a la izquierda del Carilla y debajo del Corona. Las
otras dos agujas que son incluso más esbeltas, seguian sin nombre y junto a
los mallos que tienen cercanos, la máxima denominación que habian
conseguido eran las de mogotes (guia Montaner-Orús). En el caso de estas
dos agujitas y dado su proximidad, habiamos pensado en dedicárselas a
estos dos escaladores y asi los que eran compañeros, acompañen al
“Pequeño Ligorred”.

AGUJA VIRGILI – Cara Sur
16-Mayo-2010. Nos encaminamos Jesús Yarza y yo, a esta aguja situada en
la Canal que va al Mallo de la Canal, elegimos la cara sur por ser la que más
metros y mejor roca tiene. Hacemos una tirada de 36 metros y 4 más a la
cima. Reunión en sabina y rapel de la misma. Colocamos 5 paraboles y un
puente de roca. Dificultad: Vº con pasos de IVº y al final IIIº.
Se baja por la cara Este que es más corta, por una canal con muchas sabinas.
Que es con seguridad por donde debieron de subir, quienes y cuando fueran
(?). Por las demás caras no es probable, incluso la Norte que es muy corta,
pero vertical, descompuesta y falta de rastros.
















AGUJA LÃZARO – Cara Sur
23-Mayo-2010. En esta ocasión estoy con Ambrosio que viene de Astorga
y vamos a la agujita que está justo debajo del Mallo de la Canal.





Volvemos a elegir la cara Sur, porque es mas larga. Hacemos una tirada de
30 metros. Reunión en dos paraboles y subimos 4 metros más hasta la cima,
donde hay una sabina, de la que bajamos. Colocamos 4 paraboles y un
puente de roca.












Dificultad: Vº en roca regular (hemos limpiado bastante), algo de IVº y al
final IIIº .
Esta aguja, si se ha subido alguna vez, tendria que ser por el Este, que esta
tumbada y con sabinas, o por el Norte, que son muy pocos metros, aunque
verticales y muy descompuestos. En paredes y cima no hay rastro. Nunca he
oido comentario alguno, o visto reseña o relato en libro de firmas.

Casi me olvido de Chester, que nos acompañó todo el dia y no dijo ni mu…
No así su dueño que en una ocasión y entre dientes le oí ” ..ochocientos
kilómetros para subir treinta metros.”
Así qué al dia siguiente fuimos al Puro con Toño Carasol. ( sin Chester )
MALLO DE LA CANAL- Cara Sur
Publciado por Gregorio Villarig - 27/05/10 a las 09:05:10 am
11-04-2010 Este mallo está situado, mirando desde el camino de los mallos
pequeños, a la derecha del Magdalena, separado por una gran canal y
pertenece al grupo de los olvidados. Se llega a él por la canal que termina a
unos treinta metros del camino, que no se ve desde el mismo y que está al
aplomo de los mallos Magdalena y Angel Lopez. Una vez encontrada la
canal, seguirla hasta llegar justo debajo del mallo.



Salir de la canal, a la derecha por una pared de tierra de unos cuatro metros,
ayudándose de una cuerda fija con nudos.

Seguir por un bosquecillo, libre de maleza hasta tropezar con la cara sur y el
comienzo de la via.

















Esta, es una via nueva y quizás única en este mallo, creo, por lo que sé.
Consta de tres tiradas.
1ª 30 metros IIIºsup. delicado. 2 paraboles. 1 en reunión.
2ª 35 metros IVº buena roca. 4 paraboles, 2 puentes. 2 parab. en reunión
3ª de 30 o 45 metros. Vº roca regular,IIIº buena roca. 4 paraboles, 1 puent
reunión, dos sabinas a elegir. a 30 o 45 metros.
Ultima, andando hasta la cima.
Bajada por la cara Norte. Rapel de 15 metros desde sabina y buscar hacia el
oeste el camino del Colorao.
Cuando terminamos la via en la cuesta cimera y quedándonos poco tiempo
de luz y parte del material y mochilas al pie, nos bajamos rapidamente del
último parabolt, siguiendo por las reuniones. Por lo cual, no nos quedó
tiempo para explorar la cima y buscar y preparar alternativas de bajada por
la cara Norte, que es muy cortita o incluso la Este. No obstante, tampoco
resultó un inconveniente, puesto que ya habia pensado ir otro dia por el
camino del Colorao y acercarnos a esa cara N. asegurarla con un parabolt
y mirar si en la cima hacian falta paraboles o servirian las sabinas.

CARA NORTE
1-05-2010 Es uno de mayo, en el calendario de los capuchinos pone,
S. JOSÉ OBRERO. Osea que nosotros nos vamos a obrar, no sé si mucho o
poco, ni siquiera si bien o mal. Pero el caso es que aquí estamos, saliendo de
Zaragoza y adentrándonos en una espesa tormenta. Lástima de cama
caliente… El morro del coche sigue empujando el agua compacta. Vaya
madrugón para esto… Y así hasta Huesca. Y después también.
Riglos nos recibe con nieblas para hacer fotos.





Aunque el agua va aflojando un poco. Las paredes chorreantes y el mallo del
Agua, de ahí su nombre, con una cascada abundante.


Parece que nos hayamos trasladado a algún valle del Pirineo o más allá. ¿Nos
volvemos? Espera a ver. ¿ A ver qué? Pués no sé, ¿ Nos dámos un paseo?
Primero la cerveza, luego el chubasquero. El pueblo está lleno de gente y el
aparcamiento de coches. Mientras hacemos tiempo, muchos se marchan.

Nos encontramos a Cristian en el refugio, con una quincena de jóvenes, está
de trabajo. Ya vinieron ayer de otro lado huyendo del mal tiempo, pero
también se van a ir de aquí. Charlamos un rato y nos despedimos.


Esperamos un poco más y sobre las dos de la tarde estamos en la balsa, ha
parado de llover y ya que estamos aqui, cogemos los bártulos y arreamos
hacia el collado, total aunque nos mojemos un poco….

Estamos llegando a la pared norte y otra vez vuelve a gotear, pero como ya
estamos aquí y es tan cortita….. Nos encordamos.

Comenzamos con un parabolt y mas adelante otro, el terreno mojado, no
solo de hoy, está casi impracticable y quito decenas y decenas de piedras
como si fueran almendras en tableta de chocolate.




En estas para de gotear y se abren la nubes, hago reunión en una sabina y
andamos hasta la cima.


Ya hay más azul que nubes y nos quitamos ropa.





Exploramos la cima, hay cantidad de sabinas. Nos comemos el bocata.
Aprieta mucho el sol y rapelamos de la sabina de reunión, baga y maillón.
Vaya dia.
© Ediciones Desnivel SL., Calle San Victorino,8 28025 Madrid - Tfno. 902 902 156 - E-mail: edicionesdesnivel@desnivel.es
© Librería Desnivel, Pza. Matute 6 28012 Madrid - Tfno. 902 24 8848. Abrimos las 24h en www.libreriadesnivel.com.































































































