Batalla del Paleolítico o (de cómo subimos la Aguja Roja sin poner ningún clavo).

Eramos  jóvenes  e  inexpertos, bueno muy novatos. La experiencia, poca

aunque aprovechada, la técnica casi nula. Sabiamos que: ves grieta,metes

clavo, pones mosquetón, pasas cuerda. Y ya está.  Nudos: As de guía para

encordar a la cintura y “Pescador” para unir las cuerdas y las bagas de rapel.

1-Ojo del canal. Ensayos. 1957

2- Panza del Pantanero, en Mezalocha. 10-03-1957

Documentación, ninguna, solo la explicación somera de; vais hacia la

Aguja. ¿ que cual es? la más roja, está a la derecha del Cored y delante del

Gomez Laguna, llegais a la base, le dais la vuelta y detrás empieza la vía.

¿Por la derecha o por la izquierda? Da lo mismo, le dais la vuelta y os

encontrareis “el Puente” entre la Aguja y el Gomez, subir a el y desde allí

por la pared de la Roja ya vereis por donde, la pared te lleva hacia una

chimenea, por la cual llegas a un “collao” y sin problemas hasta la cima. Vale

Material; dos cuerdas de cáñamo, una nuestra , la otra prestada, una baga

de rapel para cada uno, cuatro o cinco clavos y otros tantos mosquetones.

Los martillos merecen capítulo aparte porque fueron los causantes de

cómo se desarrolló la escalada.  El de mi  compañero, creo que lo cogió del

taller de escayola de su padre, dónde trabajaba y el mio era un martillo

enano con un mango escualido, la cabeza con pico de pato, osea de

carpintero. Una birria.  Pero claro, era gratis.  Un amigo mio,que no

escalaba y trabajaba en una ferreteria, nos lo sacó, olvidándose del

tíquet. Este hombre hace tiempo que es jubilado. La ferreteria hace

muchísimos años que cerró. Osea, supongo que esto habrá prescrito.

La cordada la formamos Jesús Mustienes y un servidor. Para Mustienes

iba a ser su primera escalada en Riglos.  Yo, era el “experto”, ya había hecho

dos, conducido claro, por dos conocidos escaladores.  La primera fué a las

cinco puntas de Fire llevados por Antonio Virgili, participaron los también

novatos Cisneros, amigo mio y un tal Serrallonga, al que curiosamente

nunca he vuelto a ver desde aquel dia.

3-cima fire.31-03-1957. de izq. a der. Villarig. Virgili. Serrallonga.

4-riglos cima-fire.31-03-1957. virgili. cisneros. villarig.

5-riglos cima fire-31-03-1957. villarig. cisneros. pisón, al fondo.

La segunda escalada fué al mallo Cored por su cara Oeste, conducido por

Luis Lázaro.

Creo que eran las fiestas del pueblo, había baile en la plaza y los mozos te

hacian beber, total que nos fuimos a dormir al ribazo de un campo. Entre el

frio y los vapores no conseguimos cerrar los ojos y a las dos o tres de la

mañana Luis me dijo ¿nos vamos a escalar? Vale, adonde. A la Aguja Roja.

Bien, nos encaminamos hacia los mallos pequeños (yo no los conocia)

llegamos a uno y me dice, aquí. Comenzó y continuó la escalada, yo le

seguia y al final me dejó pasar  para hacer la tirada y media (facil) que

quedaban hasta la cima.

6-subiendo cored. 30-06-1957. villarig.

7-riglos cored. 30-06-1957. villarig recuperando.

Llega Luis, dejo de asegurarle y me voy al montón de piedras que protegian

el libro en el buzón. Abro el cuaderno y leo mallo Cored, normal, Oeste,

normal. Oye Luis, que esto no es la Aguja Roja, aquí pone que es el Cored.

Y me contesta. ¡ Y que mas dá que mallo sea! El caso es escalar. En ese

momento no me atreví a insistir y además estaba emocionado y exultante

con la llegada a la cima y en aquel momento se estaba haciendo de dia, con

ese fresquito de la mañana…

8-cima cored. 30-06-1957. amaneciendo

En fín, con el paso del tiempo se me fué olvidando porque carecia de

importancia, pero ahora recordándolo, me doy cuenta que sigo sin saber

si no sabía cual era la Aguja Roja.   2º.  Sí lo sabía, pero cambió de idea al

pasar junto al Cored.  3º. Con los vapores del vino y la oscuridad le pasó lo

mismo que al célebre Dinio, el de ” la noche me confunde”.

Como decia antes Mustienes iba a por su primera en Riglos, yo a por mi

tercera, pero en lo que estábamos iguales, es en que los dos no teníamos

esta vez, ni guía ni tutelage.

12- Octubre 1957. Mustienes 16 años, yo 17. Estamos entre la Aguja Roja y

el Gomez Laguna, pasando por debajo de un agujero que debe ser “el Puente

De momento vamos bién. Nos encordamos y comienzo por la chimenea que

hay entre el Puente y el Gomez, paso por detrás de una sabina y cuando ya

dan ganas de poner algo, me meto más adentro empotrándome en la

chimenea y viendo luz en lo alto, me meto por el agujero angosto y

continuo hasta arriba. Lo  recupero. Mustienes me sigue por la estrechez

retorciéndose como una anguila. Nos reunimos. Me asegura desde dentro

del agujero, cruzo el Puente y toco la pared de la Aguja, comienzo a subir

al poco me encuentro un paso con pocas presas y muy pequeñas. Como no

es caso pararse a clavar o tener dudas, lo paso y después ya cuando la

pared cede, me dispongo a poner el primer clavo. Le doy un primer golpe

suave para fijarlo y cuando le doy el segundo, ya fuerte para clavarlo, veo

con asombro y un conjunto de sensaciones, como la cabeza del martillo

sale despedida hacia atrás dando vueltas y en dirección al suelo. Se me

quiebra algo por dentro. Y me veo con aquel ridículo mango en la mano…

Se me llena la cabeza de ideas, amontonadas, hasta que se abre paso una

sobre las demás. Mustienes, átame tu martillo en la cuerda, que me lo subo.

Y yo..? Tú te quedas sin martillo. Resuelto. Se me limpian las ideas que me

giraban por la cabeza, ya no tengo que destrepar, ya no tenemos que

bajarnos al suelo..  Me ato el martillo al encordaje y me dispongo a clavar,

pero en ese instante se me plantea un dilema. ¿Debo dejar un clavo en la

pared? Porque si yo lo clavo, Mustienes no lo podrá quitar. Sabeís lo que

significaba para nosotros dejar un clavo? Y si nos hace falta más arriba?

Bueno, guardo el martillo y continuo subiendo, total este tramo es muy

fácil…   Continuo hasta llegar a una oquedad con techo, parece dificil, dudo,

lo ataco y colgado  de los brazos, los pies metidos más de un metro, con una

panza en la cara que no me deja ver y toda la espalda mirando al suelo.

Desisto. Destrepo. Repito la operación un par de veces, subo y destrepo.

Me rindo, voy a meter un clavo. Es necesario. Si tenemos en cuenta que de

donde estoy hasta Mustienes ya hay más distancia que de Mustienes al

suelo. Osea que de aquí llego al suelo sin que la cuerda se tense.

Cojo el clavo, busco y pienso que al fondo de la oquedad hay humedad y

algún hierbajo con que es posible que haya clavadero. Apoyo la mano al

fondo y noto algo que no es roca, me fijo más y veo una anilla, una

maravillosa anilla seguida de clavo,camuflada en el barro de la escorredura

golpeo el clavo suavemente, suena bien, es bueno. Se me limpian todas las

telarañas de la mente, meto el mosquetón y la cuerda, hago el paso de la

panza y desemboco en una preciosa plataforma plana, semicircular.

Reunión, hay dos clavos con anilla gorda (féretros)  A la bajada me doy

cuenta de que es el rapel. (Mucho lujo me parecia que estuvieran solo para

reunión). Recupero a Mustienes y como ya estoy en harina le digo que sigo.

Salgo por un terreno descompuesto y con presas pequeñas hacia una

chimenea a la que llego tras pasar dos desplomes delicados, uno

agarrándome a unas matas y el otro poniendo de seguro la baga de rapel

en una mini-sabina, así llego a la chimenea que está descompuesta pero ya

me veo seguro, empotrándome en ella, sigo hasta que me tropiezo con una

piedra empotrada, que me cierra el paso, vaya, tendré que salirme de la

chimenea, pero me parece muy arriesgado, sin otro seguro, que la baga en

la “mini”, hasta la reunión, unos treinta metros. Como me encuentro a gusto

dentro de la chimenea intento pasar la piedra por dentro y después de

arrastrarme como una lombriz, lo consigo. Ya está. De golpe estoy

asegurado y tengo la reunión resuelta. Con un pie en la piedra y bien

empotrado, me dispongo a recuperar a mi compañero, que sube rápido y

al llegar a la piedra-tapón ve que la cuerda va por dentro e inicia unas

tímidas protestas de porqué no he pasado por fuera. Se lo explico. El dice

que por ahí no piensa meterse. Vale. Parlamentamos. Mustienes se queda

debajo de la piedra, empotrado en la chimenea, recupera toda la cuerda

que tengo yo y con la piedra empotrada como único seguro, continuo hasta

el collado y previo subir al mogote que hay a la izquierda, me aseguro y

hago la reunión en una sabina. Mientras recupero la cuerda sobrante,

pienso si podrá pasar por dentro, además el ha dicho que no pensaba

hacerlo… y lo cumple.  Cuando tengo ya la cuerda tensa, me dice que no

tire y ni corto ni perezoso se desencuerda, pasa la cuerda por encima de la

piedra y se vuelve a encordar. Sube, pasando la piedra por fuera y dándole

las gracias por los servicios prestados, supongo… y se reune conmigo.

Avistamos la cima y subo esta última tirada facil y descompuesta sin poner

ningún seguro. Hago la reunión en la enorme sabina de la cima. Sube

Mustienes. Estamos contentos, anotamos en el libro y alguno comenta,

pues al final no hemos empleado el martillo… No le dámos mayor

importancia, el caso es que estamos en la cima y enteros, pienso yo.

Comenzamos el descenso desde la misma sabina. (La sabina continua allí

hoy dia, pero los rápeles se montan en un excesivo tinglado de sirgas).

Bajamos hasta el mogote o agujita del collado donde montamos el segundo

rapel en otra sabina, ésta más pequeña pero suficiente y desde aquí hasta

la plataforma semicircular con los dos “féretros”, percatándonos de que

estamos recorriendo al revés el mismo camino que de subida. Osea, que

podiamos haber puesto clavos y recuperarlos a la bajada. Para la próxima

vez, ya lo sabemos. Desde aquí hacemos el tercer rapel y llegamos al suelo.

Plegamos y nos vamos al pueblo a casa de Don Justo, a comernos las

tortillas que nos hicieron nuestras madres en casa.

mustienes-villarig. 13-10-1957

10-jesus mustienes-2009

11-gregorio villarig-2008

6 Comentarios »

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  1. Impresionante. Excelente historia.

    No he podido quitarme la sonrisa de admiración de la cara en todo el relato. Hubiera sido para estar leyendo con el corazón en un puño de no haber sabido que todo terminaba bien.

    Las fotos también son muy elocuentes sobre las técnicas y materiales de la época.

    Esperamos impacientes la siguiente historia.

    Saludos.

    Comentario por elales — 8 abril 2009 #

  2. super vueno pero tienen que tener sobre paleoliticos y la sociedad recolectora

    Comentario por dineli — 17 abril 2009 #

  3. Con dos cohones!!!! Ayer estuve en la Aguja Roja y en todo el trayecto dela via (Villarig) no deje de acordarme de ti sin conocerte.
    Un saludo campeon. Como me hubiera gustado compartir unas cervezas contigo!!!

    Comentario por Chabi — 4 mayo 2009 #

  4. Muchas gracias. Lo de las cervezas aún tiene solución.

    Comentario por Gregorio Villarig — 13 mayo 2009 #

  5. dineli, gracias. El sentido (irónico) que le quise dar a “Paleolítico” era el de
    Antiguo o muy viejo.

    Comentario por Gregorio Villarig — 13 mayo 2009 #

  6. Pues nada, si tiene solucion, habra que solucionarlo. A ver cuando coincidimos por la vertical para echar unos tragos a la bajada y celebrarlo (algo habra que celebrar, no???)
    Abrazos varios

    Chabi

    Comentario por Chabi — 26 mayo 2009 #

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